×
  • LOCAL
  • ESTATAL
  • EL GRILLERO
  • EL PAÍS
  • DEPORTES
  • LA OPINIÓN
  • TRIBUNA
  • INSÓLITO
  • ESPECTÁCULOS
  • POLÍTICA
  • MUNDO
  • CLASIFICADO
  • CONTACTO


  • La noticia es México, no los periodistas

    2017-06-26 19:01:08 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    Primero, para todos aquellos detractores, y quienes por una motivación política no aceptan disentimiento sobre su opinión, aclaro, que espiar a periodistas y activistas por parte del gobierno es una conducta delictiva y que retrata a un liderazgo autoritario, la opinión que aquí plasmo no es para exculpar a nadie.


        

    Tampoco puedo minimizar los homicidios en contra de compañeros, muchos de los cuales no han tenido avance en las investigaciones y muchos otros no se van a resolver. Dicho lo anterior y con el debido respeto a todos mis compañeros, presuntamente espiados, les pregunto: ¿De verdad creen que los intentos de espiarlos en este país empezaron desde que el NYT publicó la información?

     

    Desde mucho tiempo atrás, esta conducta ha sido una constante de los gobiernos. Me imagino a un Manuel Buendía espiado y asesinado por el Estado, muchos índices señalan al hoy redimido senador petista Manuel Bartlett como autor intelectual de dicho homicidio. Claro, en el sentido que exige hoy el nuevo sistema penal acusatorio, diríamos con propiedad que presuntamente y, algunas columnas, como la de Carlos Ramírez publicada el 30 de mayo, es señalado como importante partícipe en este crimen en contra de la libertad de expresión. Lo cual nos lleva a que el espionaje no es de ayer.

     

    A lo que quiero llegar es que me parece una ingenuidad que hoy sea una gran noticia la utilización del software Pegasus para espiar a periodistas y activistas. Nosotros mismos hemos utilizado grabaciones obtenidas de evidente forma ilegal para ilustrar noticias en nuestros espacios y jamás escuché un reclamo de ningún actor destacado de la sociedad pidiendo el esclarecimiento del origen de los mismos. Hoy que la mayoría de los espiados han dado a conocer que por precaución nunca abrieron ninguno de los mensajes “infecciosos”, nos encontramos con una sociedad indignada ante lo revelado al más puro estilo histriónico de la Guilmáin.

     

    Otro fenómeno que rayó en lo patético, fue que todos aquellos que no se encontraban en la lista de espiados se sintieron ofendidos. Los que no aparecían en ella entendieron que su trabajo no revestía ninguna importancia por lo cual de inmediato reivindicaron extraños mensajes en sus móviles en los cuales ellos mismos se daban cabida en esta operación del gobierno para obtener información. La cual, según se comprobó después, habría sido un fiasco porque nadie cayó en el engaño.

     

    Yo sé que nuestros aparatos de inteligencia están muy desprestigiados desde la época en que Fox desarticuló al Cisen, ¿pero de verdad alguien puede imaginar que sean tan brutos, burdos y sin dinero como para intentar espiar dejando una huella tan evidente? Estoy seguro de que el gobierno interviene teléfonos, de hecho así lo confirmó el propio Cisen al contestar múltiples solicitudes de acceso a la información en cuanto a intervenciones legales, siendo más de  mil 500 anualmente en promedio. En cuanto a las ilegales, le aseguro querido lector que las mismas no dejan huella y que son mucho más sofisticadas. Usando la célebre frase del constitucionalista Luis Cabrera: “Los acuso de ladrones, no de pendejos”. Aquí se podría acusar al gobierno de espía, pero no de simple. Tienen muchos más recursos para gastar, como para andar con mensajitos de texto. “Hay que ser cuches, pero no tan trompudos. Lo que verdaderamente preocupa es que el periodista sea noticia. Que la víctima sea el que tiene el deber de informar y en cierta forma proteger a la sociedad. Esto en un marco de un país desolado por la violencia. En donde apenas el sábado mataron a una familia de 6 integrantes entre los que se encontraban 4 pequeños.

     

    Duele el alma, estruja el corazón y dan náuseas las fotografías que circulan en donde se puede ver en toda su crudeza la ejecución de un bebé que no puede pasar de los 4 años de edad, con un tiro en la cabeza. ¿Qué tendrá en las entrañas el maldito infeliz que tiene la sangre fría de perpetrar un acto tan salvaje? Creo que si los periodistas estamos distraídos victimizándonos, por asuntos que ya sabemos que pasan y abandonamos a la ciudadanía, se perderá otra poca de esperanza. Si no nos centramos en poner a la ciudadanía, a Valeria, la niña de 11 años violada y asesinada en primera plana, en lugar de a nosotros, es que algo grave sucede en el país. Si no entendemos que nosotros no somos la noticia, que la noticia es este país herido, tanto dolor innecesario, los muertos y sus familias, las que no volverán a ver a un padre, una madre, un hijo o un hermano, entonces el periodismo ha perdido sentido.

     

    Por: Francisco Zea/Línea estratégica

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    ¿Cuál quieres escuchar primero?

    2018-07-15 11:07:43 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    El miércoles 11 de julio, el virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo una reunión con quienes serán los legisladores federales en el próximo Congreso. Ahí les leyó la cartilla y les planteó la docena de reformas de ley que, respetuosamente a fuerzas, deberán discutir y en su caso aprobar. Esto se suma a las propuestas que había venido haciendo después de ganar la elección.


        

    Pero como suele pasar, todas las medidas que cambian el statu quo implican noticias buenas y malas. ¿Cuál quiere escuchar primero el amable lector?

     

    La buena: Dentro de su plan de austeridad, ningún funcionario de los tres Poderes de la Unión podrá ganar más de lo que percibe el Presidente de la República, esto es alrededor de 260 mil pesos mensuales. La mala: Es muy probable que los mejores cuadros del gobierno, al no ver ningún incentivo de trabajar de lunes a domingo, sin horarios específicos de entrada y de salida y con enormes responsabilidades, se vayan a la iniciativa privada donde, seguramente, ganarán muchos más. Los que se queden, o saben que tendrán un hueso o podrían buscar “complementos” de su sueldo en otros lados. La peor: Difícilmente, aceptarán bajarse el sueldo los jueces o ministros, por lo que se vendría una lluvia de amparos. El problema no debería haber sido el sueldo, sino la forma en que lo devengaban.

     

    La buena: Se reducirá la burocracia, eliminándose subsecretarías, direcciones, delegaciones en los estados y otros organismos. La mala: Se quedarán sin empleo cientos de personas.

     

    La buena: Habrá una descentralización de las dependencias del gobierno federal, lo que garantiza atención en distintas zonas del país. La mala: ¿Qué culpa tienen las familias de los funcionarios y trabajadores que van a tener que cambiarse? O las propias ciudades como Mérida, Chetumal, Ciudad del Carmen o León, por mencionar algunas, que verán trastocada su propia tranquilidad, ¿van a darle apoyo a todas las familias que se van a cambiar?, ¿de dónde saldrán los recursos? 

     

    La buena: Se va aumentar el salario mínimo. La mala: Sólo en la zona fronteriza del norte del país.

     

    La buena: Le quitará la pensión a los expresidentes. La mala: No se ha hablado de los pequeños ejércitos que cuidan no sólo a los expresidentes, sino también a toda su familia, ni tampoco en la reducción del personal de apoyo administrativo que también es pagado con dinero público.

     

    La buena: Se discutirán a conciencia los 10 decretos de reserva de agua que firmó el presidente Enrique Peña Nieto. La mala: López Obrador ya los calificó a priori como “privatización del agua”, aun cuando organizaciones sociales, académicos y expertos señalaron que no se privatizaba, sino al contrario, se protegía.

     

    La buena: Se establecerá el mecanismo de consulta para la revocación del mandato y se eliminarán trabas en los referéndum populares. La mala: ¿Se pondrá a referéndum los derechos ya ganados?, ¿se utilizará la democracia participativa sólo en casos que le convenga al gobierno?

     

    Hay otras medidas que son buenas sin ningún pero, como la eliminación del fuero para todos los funcionarios, incluyendo al Presidente de la República. Al fin se acabará la impunidad. Hay también otras malas que no tienen nada bueno, como es la modificación o revocación de leyes de la Reforma Educativa.

     

    Habrá quien diga que para resolver los grandes males del país, tiene que haber grandes sacrificios, pero habría que cuidar que los sacrificados no sean las personas que ni la deben ni la temen, y que sólo quieren hacer su trabajo en paz.

     

    Por Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn