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  • La negación

    2017-05-21 18:20:32 | El Pionero

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    De acuerdo con los expertos, la negación “es el mecanismo de defensa en el que el individuo ignora o rechaza aquella realidad que le resulta indigerible, y que de reconocerla le obligaría a tener conciencia de sus emociones y en ocasiones a tomar alguna acción al respecto”.


        

    Este mecanismo es el modus vivendi de los políticos mexicanos, pues sienten que cerrando los ojos a la realidad es como van a resolver las adversidades que se presentan.

     

    Una oda a la negación debe adjudicársele a la secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México, Tanya Müller, quien demostró que, como muchos de sus colegas, vive una realidad paralela que tiene lugar en la dimensión desconocida. La CDMX rompió récord en duración de la Fase I de Contingencia Ambiental, para muchos, esto sería alarmante, una situación que requiere acciones inmediatas; no para Müller, quien vive en una ciudad con cielos azules, despejados y desde donde se pueden ver los volcanes.

     

    O al menos éstas fueron las fotografías que subió en su cuenta de Twitter, acompañadas de dos mensajes motivacionales: “Gracias a las políticas ambientales que se llevan a cabo, la #CDMX ha dejado de ubicarse como una de las urbes más contaminadas del país” y “Según el estudio Global Urban Ambient Air Pollution Database de la OMS, la #CDMX no es la más contaminada, sino la séptima de un total de nueve”. ¡Qué fortuna la de estar entre las primeras siete ciudades más contaminadas! ¿Qué sería de la administración pública sin estar en algún top ten aunque sea negativo?

     

    Pero ¿cómo se puede reprender a la secretaria de Medio Ambiente si su jefe incumple las indicaciones básicas? A pesar de que en contingencia se recomienda “no realizar actividades al aire libre que demanden demasiado esfuerzo físico”, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, invitó a correr al gobernador de Chihuahua, Javier Corral, cuando ya se cumplían tres días de la contingencia ambiental. El chihuahuense podría acusar a Mancera de atentar contra su salud o de querer acabar con él por envenenamiento de ozono.

     

    En lugar de buscar medidas integrales, el jefe de gobierno se puso los guantes de box y se puso a pelear con el gobierno federal y la CAMe. Para el gobernante capitalino, disminuir los límites para decretar contingencia es mala voluntad política y no una medida que busca homologar los estándares internacionales que marca la OMS y los países de avanzada.

     

    Por supuesto, los chilangos no son los únicos políticos que aplican el mecanismo de defensa para escapar de la realidad. Los candidatos a la gubernatura del Estado de México se niegan a aceptar que van en otro lugar que no sea el primero. De acuerdo con sus encuestas, estudios y sondeos, cada uno de ellos lleva el primer lugar, o va alcanzando al puntero o está por proclamar su victoria. Cada proceso electoral es lo mismo.

     

    La negación no sólo es utilizada por los políticos mexicanos, sino que se esparce en todo el mundo. El presidente de Estados Unidos, por ejemplo, no acepta, bajo ninguna circunstancia, que se equivoca. Si comparte información confidencial con Rusia, lo cual estaría metiéndolo en problemas, él sale defendiendo su derecho de darle información a quien le plazca. Para él, los cuestionamientos que le hacen son exclusivamente parte de la campaña negra que han emprendido los medios contra él, ¡oh víctima de las circunstancias!

     

    En ocasiones la realidad confronta a los políticos, y los llega a sacar —en ocasiones momentáneamente— de su mundo de fantasía, pero entonces empiezan a ocupar otros mecanismos de defensa como es la distorsión de la realidad, señalando que es una persecución política o que su caso se ha politizado.

     

    Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

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    Los intachables

    2017-08-16 10:59:08 | El Pionero

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    Un pueblo no muy lejano —su localización en realidad no importa— está por elegir a su líder y la terna de posibilidades está compuesta por tres candidatos. Uno de ellos es un excelente negociador, otro es un gran estadista y el último, que en realidad es última, es una mujer profundamente culta, de esas que encantan con su conversación.


        

     
     
    Esas son las cualidades que a cada uno de ellos les destaca la prensa local. Aunque lo cierto es que ésta es una triada sumamente calificada. Cualquiera de ellos haría un gran papel, son gente preparada y lista para dirigir al pueblo y comandar su camino al progreso.
     
    El pero aquí es que los habitantes no saben a quién elegir. Porque si a uno se le aplaude su conocimiento en temas económicos, al otro su experiencia al mando de grupos que ejecutan programas sociales y a la tercera candidata se le reconoce su amplio conocimiento en temas de salud, género y urbanismo. En el único debate que se ha hecho durante esta campaña, los tres dieron muestra de su preparación; y en el par de ocasiones en que pudieron reprocharse algo entre ellos, el señalado respondió con la frente en alto, aceptando la culpa y el error, entendiendo que, como seres humanos, se es infalible a las fallas, pero acentuando que ninguna de ellas puso en riesgo o perjudicó al de junto y mucho menos a su comunidad.
     
    Difícil momento para un pueblo que debe elegir a quien será su líder los próximos seis años, elegir entre tres perfiles perfectamente capaces, los obligará a analizar a detalle a cada uno, porque, de otra forma, no tendrán la certeza de haber hecho la mejor elección, aunque sí tendrán la de saber que quienes no resulten elegidos aceptarán los resultados e incluso estarán dispuestos a trabajar junto al vencedor. Todo sea por el bien común, que para eso habrán de elegir a un líder.
     
    Desde luego, nada de lo anterior es real. Acaso una utopía con algunos detalles exagerados, porque cualquier democracia se enriquece de aciertos y errores. Pero el punto es que una campaña tan de los sueños como la que narramos, desde luego que obliga a los ciudadanos a leer mejor a los candidatos que buscan un puesto de elección popular, a estudiar mejor lo que tienen que decir. Una campaña así, alejada de propuestas que rayan en el lugar común, en las tortas como pago de asistencia, en las tarjetas que se entregan al por mayor, en las promesas de beneficios hechas por debajo de la mesa, sacaría de la jugada a más de una figura ya conocida.
     
    Por eso es importantísimo que, desde todas las esquinas posibles —los medios, las organizaciones civiles, los ciudadanos mismos—, se les pida a los partidos que operen una política distinta. Una en la que sean figuras intachables, a quienes no se les pueda contraargumentar con un escándalo ni se les conozca el silencio como estrategia de escape frente a cuestionamientos, quienes formen parte de su lista de opciones para convertirse en los líderes que este país necesita. Porque también, de esa forma, nos aseguran que dejaremos de ver los mismos rostros, las mismas caras, la misma mirada y sonrisa fingida, a las que se les pueden encontrar mil y un razones para ponerlas en entredicho. Y porque también ésta es la única manera de purgar a una clase política acostumbrada a salirse con la suya, que sabe que si algo no lo obtiene en tal grupo, se puede obtener yéndose al de junto; una clase política que hoy se siente respaldada por su compadre o su amigo para vivir en total impunidad.
     
    Aquéllos, los intachables, son los perfiles que México necesita, y no para estar exentos de errores, sino para asegurarnos que cuando estos lleguen, sean todos caminos de aprendizaje y no para la vergüenza; vergüenza que se repite una y otra vez, porque las opciones siguen siendo reducidas y muy repetidas. Ésa es también nuestra labor, la de no conformarnos con quienes hoy figuran y exigir una renovación que no llega y que sólo merma la maduración de nuestra democracia y, sí, a seguir repitiendo, una y otra vez, los mismos errores, las mismas tragedias.
     
    Yuriria Sierra/Nudo gordiano
     

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