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  • La Antártida está reverdeciendo

    2017-05-18 20:52:33 | El Pionero

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    Fuera de la exuberante vida marina que bordea sus costas y anida en sus escasas playas en los meses de verano, la Antártida es un páramo. De los 14 millones de Km2 (27 veces el tamaño de España), apenas el 0.3% está cubierto de verde, sobre todo de unas pocas especies de musgo. Un estudio muestra ahora que este manto se está extendiendo y con él, la vida que lo habita. Todo apunta a que la causa de este reverdecer antártico se debe al cambio climático.


        

    Un grupo de investigadores de la British Antarctic Survey ha agujereado cinco bancos de musgo localizados en tres islas cercanas a la península Antártica, en el oeste del continente helado. Por las extremas condiciones de la región, las briofitas se conservan durante milenios aunque sea convertidas en turberas o atrapadas en el permafrost. Eso convierte al musgo en un testigo excepcional de los tiempos pasados.

     

    “Hay pocos registros biológicos en la península Antártica disponibles para estudiar la respuesta ecológica al cambio climático. Algunos estudios han analizado los cambios en la distribución de las dos únicas plantas vasculares que viven allí, pero solo en unas pocas localizaciones”, dice el geógrafo de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y principal autor del estudio, Matthew Amesbury. “Los bancos de musgo crecen a lo largo de toda la península, entre los 60º y los 69º sur, y algunos tienen más de 4.000 años de antigüedad, por lo que ofrecen un registro continuo sobre una amplia zona”, añade.

     

    El musgo se está expandiendo tanto verticalmente como en extensión

     

    Amesbury y sus colegas extrajeron muestras de musgo que se remontan 150 años atrás. Les interesaba, tal como detallan en la revista Current Biology, qué ha pasado en tiempos recientes. Encontraron que, tras un siglo de relativa calma, la vida empezó a agitarse después de 1950. Así, detectaron un repentino crecimiento vertical del banco de musgo, un aumento de la masa vegetal acumulada y la expansión horizontal de la cubierta vegetal.

     

    El fenómeno está siendo generalizado, al menos en la península Antártica. Las distintas muestras se encuentran a lo largo de un corte transversal de más de 600 kilómetros y, aunque la explosión del musgo no ha sido simultánea, sí se ha producido en las cinco zonas estudiadas en un lapso de apenas una década. Más aún, el avance de las briofitas ha favorecido también un aumento de la cantidad y diversidad de otros organismos como protistas (amebas) y bacterias.

     

    La causa de este reverdecer de la Antártida parece ser el cambio climático. A diferencia de lo que sucede en el Ártico, donde el deshielo es generalizado, en el polo sur, el impacto está siendo desigual. Mientras en el interior del continente aún no se perciben grandes cambios, los científicos no se ponen de acuerdo con la retirada del hielo en la parte oriental. En lo que sí coinciden es que en la región occidental el deshielo se está acelerando.

     

    “En la segunda mitad del siglo XX, la península Antártica fue una de las regiones del planeta donde se aceleró más el calentamiento, con aumentos de la temperatura de cerca de 0,5º por década”, recuerda Amesbury. “En ese mismo periodo de tiempo, nuestros resultados muestran grandes cambios, como un aumento entre cuatro y cinco veces del ritmo de crecimiento del musgo y el incremento de las poblaciones microbianas”, añade.

     

    No parece probable que este reverdecer se extienda a la parte oriental del continente, donde su elevación media de 2.000 metros hará que los cambios allí vayan más despacio. Pero Dan Charman, colega de Amesbury en Exeter y coautor del estudio, sostiene que si la temperatura sigue subiendo y con la superficie libre de hielo en aumento por la retirada de los glaciares, “la península Antártica será un lugar mucho más verde en el futuro”.

     

    El País

     

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    Científicos transfieren recuerdos entre seres vivos

    2018-05-24 17:24:27 | El Pionero

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    Biólogos de la Universidad de California-Los Ángeles transfirieron por primera vez un recuerdo entre dos seres vivos creando una memoria artificial inyectando ARN de uno a otro


        

    CIUDAD DE MÉXICO.

    Biólogos de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA) transfirieron por primera vez un recuerdo entre dos seres vivos, en concreto, de un caracol marino a otro, creando una memoria artificial inyectando ARN de uno a otro. La investigación se publicó en 'eNeuro', la revista en línea de la Society for Neuroscience.

    El ARN, o ácido ribonucleico, fue ampliamente conocido como el 'mensajero' celular que fabrica proteínas y lleva a cabo las instrucciones del AND a otras partes de la célula. Ahora se entiende que tiene otras funciones importantes además de la codificación de proteínas, incluida la regulación de una variedad de procesos celulares implicados en el desarrollo y la enfermedad.

    Para lograr esta hazaña, los investigadores aplicaron leves descargas eléctricas a las colas de una especie de caracol marino llamado 'Aplysia'. Los caracoles recibieron cinco descargas de cola, una cada 20 minutos, y luego cinco más 24 horas después.

    Los impactos mejoraron el reflejo defensivo de retirada del caracol, una respuesta que muestra para protegerse de posibles daños. Cuando los investigadores tocaron los caracoles, encontraron que aquellos a los que se les había administrado los amortiguadores mostraban una contracción defensiva que duraba un promedio de 50 segundos, un tipo simple de aprendizaje conocido como "sensibilización". Aquellos a los que no se les había administrado los amortiguadores se contrajeron durante solo un segundo.

    Esto es lo que pasa en tu cerebro si vives en depresión constante 

    Los científicos extrajeron el ARN del sistema nervioso de los caracoles marinos que recibieron los choques de la cola el día después de la segunda serie de choques, y también de los caracoles marinos que no recibieron ningún impacto. Luego, el ARN del primer grupo (sensibilizado) se inyectó en siete caracoles marinos que no habían recibido ningún choque, y el ARN del segundo grupo se inyectó en un grupo control de otros siete caracoles que tampoco habían recibido ningún choque.

    Sorprendentemente, los científicos descubrieron que los siete que recibieron el ARN de los caracoles a los que se aplicaron los amortiguadores se comportaron como si ellos mismos hubieran recibido los golpes de cola: exhibieron una contracción defensiva que duró un promedio de aproximadamente 40 segundos. Como se esperaba, el grupo de control de caracoles no mostró la contracción prolongada. "Es como si transfiriéramos la memoria", señala el profesor de Biología y Fisiología Integradas y de Neurobiología de la UCLA David Glanzman, también autor principal del estudio y miembro del Instituto de Investigación Cerebral de la Universidad.

    A continuación, los investigadores agregaron ARN a placas de Petri que contienen neuronas extraídas de diferentes caracoles que no recibieron descargas. Algunos platos tenían ARN de caracoles marinos a los que se les había aplicado descargas eléctricas en la cola, y algunos platos contenían ARN de caracoles a los que no se les había administrado descargas. Algunos de los platos contenían neuronas sensoriales y otros contenían neuronas motoras, que en el caracol son responsables del reflejo.

    Cuando a un caracol marino se le aplican descargas eléctricas en la cola, sus neuronas sensoriales se vuelven más excitables. Curiosamente, los investigadores descubrieron que agregar ARN de los caracoles a los que se les había administrado descargas también producía una mayor excitabilidad en las neuronas sensoriales de una placa de Petri; no lo hizo en las neuronas motoras. Agregar ARN de un caracol marino al que no se le administraron descargas de cola no produjo esta mayor excitabilidad en las neuronas sensoriales. 

    APLICACIONES EN HUMANOS: ALZHEIMER O TRAUMAS

    En el campo de la neurociencia, durante mucho tiempo se ha pensado que los recuerdos se almacenan en sinapsis (cada neurona tiene varios miles de sinapsis). Pero Glanzman tiene una visión diferente, ya que cree que los recuerdos se almacenan en el núcleo de las neuronas.

    Si los recuerdos se almacenan en las sinapsis, no hay forma de que nuestro experimento haya funcionado", cuestiona Glanzman, que considera que el caracol marino es un modelo excelente para estudiar el cerebro y la memoria.

    Para Glanzman, los científicos saben más sobre la biología celular de esta forma simple de aprendizaje en este animal que cualquier otra forma de aprendizaje en cualquier otro organismo. Los procesos celulares y moleculares parecen ser muy similares entre el caracol marino y los humanos, a pesar de que el caracol tiene alrededor de 20.000 neuronas en su sistema nervioso central y se cree que los humanos tienen alrededor de 100.000 millones.

    Según indica Glanzman, es posible que en el futuro el ARN se pueda utilizar para despertar y restablecer recuerdos que han estado inactivos en las primeras etapas de la enfermedad del Alzheimer o por trastornos de estrés postraumático.

    Tanto él como sus colegas publicaron investigaciones en la revista 'eLife' en 2014, indicando que se pueden restaurar los recuerdos perdidos. A pesar de que existen muchos tipos de ARN, Glanzman pretende identificar los tipos de ARN que pueden usarse para transferir recuerdos en investigaciones futuras.

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