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  • ¿Quién se cuelga la medalla?

    2017-05-05 09:20:19 | El Pionero

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    “Se ha tomado la decisión de enviarlo a Chihuahua, ahí estará en días siguientes, mientras se toma una decisión al respecto (...) No estará necesariamente en la misma celda, pero sí consideramos importante que no esté en El Altiplano, sino que esté allá en Chihuahua...”, le responde Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, a mi querido Ciro Gómez Leyva, ayer en Radio Fórmula.


        

    Las preguntas, en el tono de lo que aquí escribí ayer, sobre el envío de Dámaso López Núñez a la misma prisión que sirvió apenas a manera de breve escala para Joaquín Guzmán Loera, previo a su extradición. ¿Será acaso ese mismo el destino del El Licenciado, (tal cual es el deseo del compadre de El Chapo —y ahora enemigo de sus hijos—, según reportábamos ayer en este mismo espacio)?

     

    “No estamos en ese momento en esa teoría, Ciro. Creo que la PGR necesita mucho de su información, de las cosas que se venían haciendo en los últimos meses. Creo que es un personaje importante para tener información fresca, respecto a lo que estaba haciendo este líder, como líder del Cártel del Pacífico  (...) Porque asumía el liderazgo a la altura de Joaquín El Chapo, y entonces creemos que los movimientos últimos que estaba haciendo como líder del cártel, nos van a ser muy necesarios, para entender cómo estaban los movimientos logísticos, financieros, de este cártel en los últimos meses, por eso es muy importante la captura rápida de quien asumió el liderazgo, y por supuesto que la información nos es básica...”, dijo también el titular de Gobernación.

     

    En la entrevista, Ciro también le preguntó sobre lo que López Núñez habría dicho al momento de ser detenido (yo pude reportear algunas declaraciones que reporté y consigné ayer en esta columna): “Algunos empiezan a decir con quiénes trabajaban, cómo trabajaban, todavía no sabría decirte respecto de este líder, algunos sí lo hacen —hablar al momento de su detención— lo que hay que dejar claro es que el propio Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, dijo que él —El Licenciado— se quedaba al frente de este cártel (...) Es muy importante para poder, como lo hemos venido haciendo, lesionar la estructura de un cártel tan fundamental y tan importante que, además, por lo que teníamos conocimiento, en cómo se dividió este cártel, que venía con disputa del propio líder, El Chapo, y las alianzas que venían considerándose...”, le respondió Osorio Chong.

     

    Sin duda, gracias al trabajo de inteligencia que realizaron Raúl Cervantes, titular de la Procuraduría General de la República, y Omar García Harfuch, así como sus respectivos equipos, fue el que resultó esencial para la captura de Dámaso López Núñez (y antes que eso, la de Javier Duarte) y su operador detenido también en la mañana del martes, con apenas unas horas de diferencia y a unos kilómetros de la colonia Anzures, donde se detuvo a El Licenciado. En las respuestas que escuchamos ayer de Miguel Ángel Osorio Chong a Ciro Gómez Leyva, entendemos lo ajena que estuvo su presencia en estos operativos, tanto el de la captura, como el del traslado a la cárcel en Ciudad Juárez. Pero al igual que con la recaptura y después con la rerecaptura de El Chapo (realizadas ambas por la Secretaría de Marina) da la impresión de que Gobernación quiere saludar con sombrero ajeno.

     

    Regresando al detenido: Carlos Loret de Mola, en su espacio en El Universal, confirma lo escrito aquí ayer, también con dichos de fuentes de alto nivel: Dámaso quiere irse, y al parecer ya está en la que parece la primera escala para lograr su extradición. Dámaso también comenzó a hablar desde que tuvo a agentes federales frente a él. Sin duda, esta captura es una victoria para el gobierno de Peña Nieto. Si es electorera o no, es una discusión casi frívola: de serlo, pues ya quisiéramos entonces que hubiera elecciones cada mes. Pero lo cierto es que los ciudadanos ya son mucho más sofisticados de lo que eran hace apenas unos años y eso se ha podido ver en las boletas de los últimos años: ya saben premiar o castigar a quienes sí y a quienes no hacen su chamba.

     

    Yuriria Sierra/Nudo Gordiano

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    López Obrador: encuesta y sucesión

    2017-08-23 07:00:09 | El Pionero

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    “Si no gano, me retiro; no se puede ir la vida en una candidatura”, aseguró Andrés Manuel López Obrador. La verdad, nadie se tendría que sorprender: hace seis años el ahora candidato de Morena declaró exactamente lo mismo: ‘Si no gano, dijo entonces, me voy a la Chingada’ (su rancho en Palenque).


        

    Perdió y se fue, pero del PRD, al que desde entonces ha llenado de improperios y al que ha tratado de vaciar, en agradecimiento, seguramente, por haberlo hecho dos veces candidato en Tabasco, presidente del partido, jefe de Gobierno del DF y otras dos veces candidato presidencial.

     

    Se fue y creó su propio partido, Morena, a su imagen y semejanza, al que convirtió en una fuerza realmente competitiva y a la que controla a cabalidad. Ni un infarto lo separó de la búsqueda de la candidatura presidencial durante 18 años consecutivos. Una derrota no lo separará ahora, salvo que la salud no se lo permita, de seguir buscando el poder.

     

    Pero esa visión del retiro, sea realidad o no después de julio de 2018, marca también la de la sucesión en su partido. La razón por la cual hasta ahora en todas las campañas locales las candidaturas de Morena han sido decididas exclusiva y particularmente por López Obrador tiene relación con su estilo personal de gobernar, pero también con su propia sucesión.

     

    Para López Obrador, un personaje como Ricardo Monreal es útil y aceptable como un cercano colaborador, incluso como su coordinador de campaña en 2012, pero no para que ocupe un puesto de elección popular tan importante como el de la Ciudad de México. Para eso necesita otro tipo de personajes, como Claudia Sheinbaum o Martí Batres, que más allá de sus méritos personales, que los tienen, políticamente son una extensión del propio López Obrador.

     

    Por dos razones. Primero, porque en caso de no ganar la elección del año próximo, López Obrador necesita un espacio de refugio político propio. Morena no gobierna ningún estado y el año próximo será difícil que gane alguno: su mayor apuesta, fuera de la Ciudad de México, serían su natal Tabasco, donde está muy enfrentado con el gobernador Arturo Núñez, y Chiapas, donde tiene posibilidades, pero no candidatos propios que sean competitivos. Por eso, en Chiapas, más allá de candidaturas, el control lo tiene su hermano Pío, al tiempo que en la Ciudad de México quien manda es su hijo, Andrés Manuel López Beltrán; en el Estado de México su otro hijo, José Ramón López Beltrán, controla el partido. Otro de sus hijos, Gonzalo, controla Morena en Tlaxcala. Ésa es la verdadera estructura de poder en Morena, y su hijo Andrés Manuel claramente está marcado como su sucesor.

     

    Delfina Gómez, candidata en el Edomex, o Cuitláhuac García, quien lo fue en Veracruz, son el tipo de aspirantes que quiere Andrés Manuel. Tienen un perfil bajo y eso permite que el personaje de todas las campañas sea él mismo, al tiempo que impida que crezca cualquier otro que le pueda disputar protagonismo en Morena.

     

    En ese sentido hay que insistir en que el tema de la encuesta para decidir candidato en la Ciudad de México es un ejemplo paradigmático de la forma de ejercer el poder de Andrés Manuel, dentro y fuera de Morena. La entrevista que tuvo ayer en la mañana la secretaria general de Morena, Yeidckol Polevnsky (que en realidad se llama Citlali Ibáñez Camacho, pero esa es otra historia), en Imagen no tiene desperdicio. Primero dijo que lo que busca Morena es un coordinador, no un candidato para la ciudad, cuando todos los participantes han hablado de la candidatura. Es una forma de cubrirse legalmente, pero no deja de ser, también, una simulación. Sobre la encuesta y cómo se levantó explicó que las mismas las hace “un departamento propio en el que militantes y dirigentes no tienen injerencia alguna para que no se contamine”. Y aseguró que en su partido sólo tres personas, incluyéndola, conocen al responsable de esa área; por supuesto no dio nombre de quien encabeza ese secretísimo departamento (es “un señor con conocimiento y experiencia”, dijo). Ninguna de esas tres personas que lo conocen tienen trato con él, agregó.

     

    Es ridículo, ni la KGB era tan secreta. Para empezar, obviamente ese personaje tiene que haber sido designado por López Obrador, es absurdo decir que nadie tiene trato con él (¿cómo se piden las consultas, qué se pregunta, cómo se analizan los datos?) y por sobre todas las cosas, cómo saben los propios militantes de Morena que es verdad que existe el departamento, que se hagan las encuestas y que se respeten sus resultados si no son del gusto, por ejemplo, del dirigente. ¿Qué papel tiene la militancia en el partido? En Morena todo gira, desde las encuestas secretas hasta su propia sucesión, en torno a Andrés Manuel. Y nadie tiene derecho a cuestionarlo.

     

    La respuesta de Meade

     

    Ayer José Antonio Meade contestó a la declaración de Manlio Fabio Beltrones de que el PRI tenía que “desdoblarse hacia la izquierda” en 2018. Dijo que “la decisión del PRI lo que busca es desdoblarse hacia los ciudadanos… yo soy un ciudadano, algo de desdoblamiento en consecuencia implica voltear a ver gente con el perfil adecuado”. El debate priista para la sucesión está planteado.

     

    Jorge Fernández Menéndez/Razones

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