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  • América, mientras más se debilita, más se fortalece

    2017-04-02 22:59:28 | El Pionero

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    Manoseada tanto, la frase parece salida de una galleta de un restaurante de comida china, pero es tan perfecta la reflexión de Nietzsche en 'El Ocaso de los Ídolos' que se convierte en un himno --sí, cierto, plagiado también --, del América: "lo que no te mata te fortalece"


        

    Y El Nido, mientras más se debilita, más se fortalece. La cancha de entrenamiento se mueve del Búnker de Coapa al área de traumatología de la Clínica 32 del IMSS.

    A la larguísima lista ya conocida de traumados y traumatizados en el América, ayer se sumaron dos: Cecilio Domínguez, lastimado nuevamente del hombro izquierdo, y Silvio Romero, quien sigue lesionado del puente troncoencefálico, porque parece que su cerebro convalece aún de amnesia del futbol y de sus deberes como futbolista, aunque eso sí, cada quincena, él, sólo él, es feliz.

    Y sin embargo, América avanza. Convertido en un dispensario médico de barrio, reclutando piernas jóvenes y ambiciosas, está en la zona de privilegio de la Liguilla, prescindiendo de los especímenes más costosos de su nómina de damnificados.

    Este sábado, a la selección sudamericana del Monterrey, que alternó a ocho extranjeros en la cancha, las Águilas de garras maltrechas y el pico, digamos, chimuelo, le jugaron "a lo Turco", y vencieron a Antonio Mohamed: 1-0.

    Irrefutable: América roza la monstruosidad, la fealdad, en la cancha. Acaso el mocoso Lainez, cuando reclama el balón y tira un túnel que al americanismo le parece El Arco del triunfo, vivifica con embeleso el juego. El resto de las huestes de Lavolpe, son Neandertales. "¿Y qué?", dirá el argentino.

    Pero aún así, con los heridos a cuestas, con el overol manchado, con recursos ásperos, rústicos, América, mientras más se debilita, más se fortalece en la tabla.

    Con este Manual de Supervivencia a la Tragedia, edición Lavolpista, hasta los del Titanic habrían sobrevivido. Y es un mérito de El Bigotón, sin duda.

    Ojo: tiene mayor merecimiento lo que hace hoy LaVolpe con este América achacoso, desvencijado, que lo que hizo con aquel semental amarillo flamante, vigoroso, aceitadito, el torneo pasado, en ese año ruinoso, morboso, del indeCentenario

    Vamos: hasta es mejor este LaVolpe "cashadito" que el locuaz, parlanchín y vociferante del torneo pasado. "He cambiado", dijo a ESPN. De ser cierto, pero sólo de ser cierto, y estrictamente de ser cierto, que le entreguen, de nuevo, al Tri.

    El América hoy juega de una manera que es una blasfemia para el espíritu legendario del América. LaVolpe hoy juega a algo que es una irreverencia para aquel pomadoso y altanero LaVolpe.

    El América de este torneo, es execrable para el americanismo. Este lavolpismo es repugnante y abominable para el lavolpismo mismo. Pero, mientras más se debilita, más se fortalece.

    Hoy, LaVolpe, aquel con los fatuos aires de arquitecto innovador mundial del futbol, se ha convertido en un burdo y rural carpintero, que de los residuos, de las ruinas de la mesa lujosa del torneo anterior, está construyendo sillas sólidas, fellonas, desprolijas, descuadradas, pero sólidas. Tan sólidas como para sentarse en la Liguilla.

    Este sábado, con el frac de la alcurnia hecho jirones, El Nido se le plantó al suntuoso y oligarca súper equipo Monterrey. En términos regiomontanos, fue más cabrito, el cabrito de Coapa. Hubo más gónadas en América que en Rayados. Las renqueantes Águilas tuvieron más vigor que los recién salidos del lujoso Spa. ¿La Fecha FIFA? ¿El virus FIFA? Son mucosidades de plañideras.

    Un gol de barriada hizo la diferencia. Atolondrados defensa y portero de Monterrey, permiten que Oribe Peralta clave la puñalada en el corazón timorato de un equipo que de nómina a nómina, de alineación a alineación, de maltrechos a hercúleos, era superior.

     

    Rayados eligió su muerte entre los sinónimos de la cobardía. Y el diccionario de Mohamed es muy amplio en ese apartado, y si no, recordemos la Final ante Pachuca. A lo Turco, pues.

    Aunque, claro, no podía faltar el ingrediente de la impunidad, de la sospecha. Esa tenebrosa decisión arbitral que parece ser la Mano Santa que acude al rescate del América. La falta de Bruno Valdez sobre Yimmi Chará merecía ir al manchón penal. El árbitro la vio mejor que nadie, y la ignoró mejor que todos.

    Sin embargo, aunque, suena a disparate médico, pero, mientras más enfermo se le ve, el América parece más saludable en este torneo.

    Cierto, hay quienes dicen que antes de la muerte, en enfermos terminales, vienen días de lucidez.

    Rafa Ramos

    ESPN

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    Los errores de padres malvavisco, aquellos que no ponen límites

    2017-05-16 17:07:01 | El Pionero

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    Tienen entre 30 y 45 años, son incapaces de decir no a sus hijos, son permisivos y no tienen jerarquía en su casa


        

    Por ser permisivos y condescendientes en la educación de sus hijos, a quienes no les ponen límites, los especialistas los definen como padres malvavisco.

    En entrevista con Excélsior, la directora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia (CEEPI), Claudia Sotelo Arias, señaló: “Un padre malvavisco, ya sea la mamá, el papá o ambos, es un padre que es suave como un bombón, dulzón con los hijos, porque no tiene claros los límites.

    No representa una figura de autoridad para el niño o la niña y se le dificulta poner hábitos o incluso hacer que los hábitos se cumplan”.

    La investigadora explica que se trata de padres que tienen entre 30 y 45 años y que generalmente fueron educados dentro de esquemas muy rigurosos que no desean aplicar a sus hijos.

    “Estamos hablando de padres que están tratando de modificar estos moldes cuadrados con los que fueron educados, como cuando con una sola mirada tu papá te regañaba. El problema es que se está cayendo en extremos, porque le tienen miedo al sufrimiento del niño y todo lo negocian siendo permisivos”.

    La sicóloga señala que este tipo de padres son profesionistas y trabajan, por lo que buscan compensar a los hijos complaciéndolos, sin establecer una disciplina.

    Si el niño no quiere comer lo que hay en casa, le compran lo que pide. Si no se quiere dormir a la hora que le corresponde, se lo permiten. No le fomentan hábitos”, señaló la directora del CEEPI.

    Añade que otro error que se comete es el hecho de ponerse al nivel del niño, porque los hijos deben aprender que dentro de las familias existen jerarquías y que los padres son los responsables y son quienes cuidan y protegen a los infantes.

    “Como no toleran el sufrimiento de sus hijos, siempre les dan la posibilidad de algo más. Si tienen mal comportamiento, responsabilizan a los maestros, a los abuelos o a quienes los cuidan.

    Les temen a sus hijos porque le temen al enojo, al berrinche o a la reacción si les dicen que no, y esto es un error. En el niño se debe fomentar el sentimiento de frustración para poder enfrentar la vida”, indicó.

    Claudia Sotelo Arias señala que los padres malvavisco no tienen la conciencia de que sin disciplina y sin reglas no están educando al niño para enfrentar al mundo.

    “El problema no sólo se sufrirá en el hogar, sino en la convivencia con otras personas. No se trata de ser autoritarios ni de imponer, se trata de ser una figura de autoridad siendo padres comprensivos y flexibles, sin afectar al niño”, explicó la sicóloga.

    SIN TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

    De acuerdo con la maestra Susana Salazar Gómora, coordinadora del CEEPI, los hijos de padres malvavisco son niños que no logran desarrollar una tolerancia a la frustración y rivalizan en la escuela o en la familia porque no están acostumbrados a recibir una negativa como respuesta.

    “Son niños que van a hacer berrinche ante un no, son niños que siempre van a buscar que los padres puedan complacerlos en todo y donde estén.

    Son niños que dentro de la escuela no siguen normas y sin importar el grado escolar no logran trabajar con sus compañeros de clase”, detalla.

    La especialista en estudios de desarrollo infantil comenta que debido a la falta de reglas y de hábitos los niños también presentan trastornos alimenticios y del sueño.

    Salazar Gómora, señala que los hijos de padres malvavisco también corren el riesgo de ser rechazados por su comportamiento en su entorno de convivencia habitual.

    “Hay que poner atención: si de los tres a los ocho años el berrinche es su forma de comunicación, ya estamos hablando de un foco rojo”.

    Explica que si no se detiene este tipo de comportamiento, los hijos de padres malvavisco tendrán una adolescencia y una etapa adulta complicada.

    “Cuando un niño sin capacidad de frustración llega a la adolescencia, se vuelve más agresivo y pueden hasta agredir a los maestros.

     

    “Además, son jóvenes que no tienen buen rendimiento escolar constante y que son proclives a las adicciones”.

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