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  • ¿A qué viene Dowell? “Lo que se ve no se pregunta…”

    2017-04-02 19:29:07 | El Pionero

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    El PRI perdió sus formas tradicionales en Chihuahua, pues las detenciones recientes de exfuncionarios y la figura del exgobernador César Duarte como prófugo de la justicia, así como el llamado a la unidad que hacía la cúpula para enfrentar a Javier Corral, provocaron que la militancia se revelara en lo que era un simple desayuno de la Fundación Colosio.


        

    El acartonado diálogo de siempre se transformó en un acalorado debate, cuando el mando partidista representado por Guillermo Dowell y el delegado nacional del PRI, Fernando Moreno Peña, entre otros liderazgos, trataban de centrar el discurso en una defensa del tricolor ante los que consideraban embates inaceptables del gobernador Corral contra el partido, lo que encendió a los militantes que se levantaron para callar esos mensajes.

     

    “Como dijera Juan Gabriel: lo que se ve no se pregunta” soltó Antonio Valdivia, de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, en contra de que la dirigencia partidista y sus liderazgos trataran de defender a Duarte y a los exfuncionarios, ante la evidencia de los excesos del gobierno pasado.

     

    “¿A qué viene Dowell?, ¿en calidad de qué viene? ¿Viene como dirigente del partido o como representante de Duarte?” criticó por otra parte Leonel “Coco” Reyes Castro, quien enganchó al delegado nacional, exgobernador de Colima, en una desordenada discusión que jamás se había visto en un encuentro abierto del tricolor.

     

    Los líderes tricolores uniformaron el discurso: “no somos jueces para juzgarlos (a los “duartistas”), no somos Ministerio Público para acusarlos”, era la línea que manejaban. “Tampoco somos la defensoría pública para defenderlos”, reviró Reyes Castro.

     

    AMPAROS POR LA PSICOSIS Y VERSIONES DE LA DETENCIÓN DE DUARTE

     

    El desayuno citado a las 9 de la mañana en el hotel Copper Canyon, de acceso ilimitado para Bazán Flores, comenzó poco después de la hora convenida, con poco más de 250 asistentes, pues, clásico en el tricolor, los legisladores, funcionarios y líderes recibieron la instrucción de aportar una cuota específica de invitados para lograr el lleno total, con el acarreo característico para que luzca el encuentro.

     

    La invitada de honor era la senadora Lilia Merodio Reza, quien daría una exposición a los militantes de su labor como legisladora y desde luego vertería sus opiniones en torno a la situación política actual, nada favorable para el tricolor en Chihuahua y otros estados del país, según muchos de los invitados, sobre todo después de la última semana, cuando las órdenes de aprehensión contra exfuncionarios del gobierno de César Duarte ganaron espacios nacionales.

     

    Antes de comenzar, la charla en casi todas las mesas era la psicosis de los priistas por las órdenes de aprehensión, que confirmó Liz Aguilera, secretaria general del PRI, contralora y diputada tricolor en el sexenio de César Duarte, al llegar acompañada de abogado y con amparo bajo el brazo.

     

    Eso animó más las pláticas entre café y café, pues decían que fulanito también se había amparado; que qué mal se vio el PRI al proteger en la Cámara de Diputados a Antonio Tarín, suplente del recién fallecido Carlos Hermosillo; que qué tal si llegaba el fiscal César Augusto Peniche a armar un operativo en el hotel para aprovechar que tenía a varios de los más buscados reunidos en un mismo lugar.

     

    Simultáneamente en la Ciudad Judicial comparecían ante el juez penal Gerardo Villegas, exdirector general de Administración y Ricardo Yáñez, exsecretario de Educación, éste último militante del Partido Nueva Alianza, que para el caso de las causas del nuevo amanecer contra la administración pasada también es priista o más bien “duartista”. También de forma simultánea, la Fiscalía General del Estado comenzaba un cateo a la casa de César Duarte en Parral y un operativo viajaba a Balleza, también con orden de cateo, para la revisión del rancho del polémico exgobernador. Pero además comenzaban las versiones de la detención del exgobernador en El Paso, Texas, que corrían de boca en boca y de mesa en mesa, en forma de afirmaciones o de preguntas, como ha pasado en los últimos días, desde que se emitió la ficha roja de la Interpol que convirtió al de Balleza en uno de los mexicanos más buscados, junto con otro Duarte, el de Veracruz. encuentro-de-la-fundacion-colosio-27

     

    DE UN DESAYUNO TRADICIONAL A UN DEBATE SORPRESIVO

     

    En la mesa principal estaban Omar Bazán, dirigente de la Fundación Colosio; la senadora Lilia Merodio; el diputado federal Alejandro Domínguez; el delegado del CEN del PRI, Fernando Moreno Peña; el dirigente estatal del tricolor, Guillermo Dowell Delgado; la secretaria general del partido, Liz Aguilera; así como el líder municipal tricolor, Andrés Pérez Howlet, cada uno con la representatividad de su cargo y acomodados bajo las normas protocolarias de siempre.

     

    En las otras mesas había legisladores, delegados federales encabezados por el de Gobernación, Javier Sánchez Rocha, muchos “ex” de todo tipo y de todas las corrientes y los militantes que no se pierden un desayuno de la fundación o de cualquiera de los organismos tricolores que lo patrocinen. Los aspirantes a la dirigencia estatal del PRI, que buscan suceder en el cargo a Guillermo Dowell, hacían lo suyo de mesa en mesa, aprovechando el salón que fue puesto a reventar.

     

    Comenzó la exposición de Lilia Merodio, con datos de gestiones para Chihuahua, sus aportaciones como senadora y luego su visión de la situación actual, que comenzó a generar comentarios entre los asistentes.

     

    El llamado a unirse, a no juzgar a los priistas en desgracia, a enfrentar con la exigencia de justicia la cacería de Javier Corral, dieron pie a que surgieran comentarios en las mesas. “¿Cómo que Lilia ahora es duartista?” se cuestionaban algunos, sorprendidos por escuchar de la legisladora lo que consideraban una defensa del exgobernador y de sus colaboradores, cuando ella siempre estuvo, incluso dentro del PRI, en contra del actuar de César Duarte, con quien tuvo desencuentros públicos; no se diga con el exalcalde Javier Garfio Pacheco, hoy en la prisión de Aquiles Serdán.

     

    Merodio también se fue contra Corral Jurado, a quien dijo conocer desde hace tiempo al ser senadores desde el año 2012 y siempre le dio la espalda a Chihuahua, pues estaba contra todo y contra todos, nunca mostró preocupación por su estado ni por ayudar a resolver sus problemas. “Pero eso no me sorprende su forma de gobernar, no sorprende a quienes ya lo conocemos” afirmó la legisladora, para luego hacer alusión a la embestida que, consideró, sufre el PRI en general, con las órdenes de aprehensión que tiene a tres exfuncionarios presos.

     

    La participación de Merodio Reza con el mensaje, que luego los militantes consideraron que lo habían uniformado sus representantes que ocupan los cargos más importantes, y luego la participación del diputado federal Alejandro Domínguez, quien pidió que los casos de priistas acusados de corrupción fueran juzgados conforme al debido proceso, fueron los detonantes de una discusión, cuando la maestra de ceremonias dio paso al foro abierto de preguntas y participación de la militancia.encuentro-de-la-fundacion-colosio-44

     

    “EL COCO” Y EL DELEGADO NACIONAL DAN ESPECTÁULO

     

    La ronda de preguntas y respuestas rompió los esquemas, pues aunque antes de este foro de diálogo en los otros se habían registrado discusiones entre los ponentes y los militantes, jamás el delegado nacional, Moreno Peña, se había enganchado en una discusión con alguien. Ahora “Coco” Reyes Castro lanzó el anzuelo y el de Colima no dudó en morderlo, molesto ante los cuestionamientos a la sagrada institución del CEN del PRI.

     

    Reyes Castro fue crítico de Duarte, de Dowell, del delegado del CEN, de la militancia y los dirigentes. Como priista de toda la vida con acceso al padrón del tricolor, afirmó que jamás vio trabajo alguno de Antonio Tarín García, el frustrado suplente de Carlos Hermosillo que le generó un escándalo más al partido; también rebatió los discursos y mensajes de los líderes priistas, criticándoles la insistencia de que no son jueces para enjuiciar a Duarte y a sus cómplices.

     

    “Yo no iba a hablar pero me siento obligado a responder (…) Usted vino a agredir al partido (…) Usted está molestó porque este señor (apuntando a Dowell) le quitó los 35 mil pesos mensuales que le daba el PRI de sueldo” le espetó Moreno Peña a Reyes Castro, quien no se quedó callado: “Yo no vine a insultar al partido, a él sí (apuntando a Dowell también)”.

     

    Las miradas y comentarios en las mesas del salón eran de sorpresa, salvo de Bazán Flores, organizador del foro, quien veía al infinito. Debía pensar en cómo acabar el foro de diálogo que se salía de control. El intercambio de dichos siguió entre los dos priistas, cada uno exigiendo respeto.

     

    “Déjeme hablar” exigió Moreno Peña en varias ocasiones, mientras Reyes Castro arremetía contra Duarte y sus representantes en el partido y los mensajes de que “no somos Ministerios Públicos”. La discusión se extendía en voz baja entre los asistentes, que no comprendían por qué el afán de “defender lo indefendible” o meter las manos por los exfuncionarios acusados, algunos en prisión y el exgobernador prófugo.

     

    Ante los llamados a no juzgar y no hacerla de agentes del MP, el comentario que acabó con todos respaldó a Reyes Castro y a la bolita que le daba la razón, fue el de Valdivia, con la alusión al Divo de Juárez, el favorito del exgobernador: “lo que se ve no se pregunta”, para luego referir directamente la evidente riqueza acumulada por los que colaboraron en el gobierno priista anterior, al que el PRI no tiene por qué defender.

     

    David Piñón/El Heraldo de Chihuahua

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    Los errores de padres malvavisco, aquellos que no ponen límites

    2017-05-16 17:07:01 | El Pionero

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    Tienen entre 30 y 45 años, son incapaces de decir no a sus hijos, son permisivos y no tienen jerarquía en su casa


        

    Por ser permisivos y condescendientes en la educación de sus hijos, a quienes no les ponen límites, los especialistas los definen como padres malvavisco.

    En entrevista con Excélsior, la directora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia (CEEPI), Claudia Sotelo Arias, señaló: “Un padre malvavisco, ya sea la mamá, el papá o ambos, es un padre que es suave como un bombón, dulzón con los hijos, porque no tiene claros los límites.

    No representa una figura de autoridad para el niño o la niña y se le dificulta poner hábitos o incluso hacer que los hábitos se cumplan”.

    La investigadora explica que se trata de padres que tienen entre 30 y 45 años y que generalmente fueron educados dentro de esquemas muy rigurosos que no desean aplicar a sus hijos.

    “Estamos hablando de padres que están tratando de modificar estos moldes cuadrados con los que fueron educados, como cuando con una sola mirada tu papá te regañaba. El problema es que se está cayendo en extremos, porque le tienen miedo al sufrimiento del niño y todo lo negocian siendo permisivos”.

    La sicóloga señala que este tipo de padres son profesionistas y trabajan, por lo que buscan compensar a los hijos complaciéndolos, sin establecer una disciplina.

    Si el niño no quiere comer lo que hay en casa, le compran lo que pide. Si no se quiere dormir a la hora que le corresponde, se lo permiten. No le fomentan hábitos”, señaló la directora del CEEPI.

    Añade que otro error que se comete es el hecho de ponerse al nivel del niño, porque los hijos deben aprender que dentro de las familias existen jerarquías y que los padres son los responsables y son quienes cuidan y protegen a los infantes.

    “Como no toleran el sufrimiento de sus hijos, siempre les dan la posibilidad de algo más. Si tienen mal comportamiento, responsabilizan a los maestros, a los abuelos o a quienes los cuidan.

    Les temen a sus hijos porque le temen al enojo, al berrinche o a la reacción si les dicen que no, y esto es un error. En el niño se debe fomentar el sentimiento de frustración para poder enfrentar la vida”, indicó.

    Claudia Sotelo Arias señala que los padres malvavisco no tienen la conciencia de que sin disciplina y sin reglas no están educando al niño para enfrentar al mundo.

    “El problema no sólo se sufrirá en el hogar, sino en la convivencia con otras personas. No se trata de ser autoritarios ni de imponer, se trata de ser una figura de autoridad siendo padres comprensivos y flexibles, sin afectar al niño”, explicó la sicóloga.

    SIN TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

    De acuerdo con la maestra Susana Salazar Gómora, coordinadora del CEEPI, los hijos de padres malvavisco son niños que no logran desarrollar una tolerancia a la frustración y rivalizan en la escuela o en la familia porque no están acostumbrados a recibir una negativa como respuesta.

    “Son niños que van a hacer berrinche ante un no, son niños que siempre van a buscar que los padres puedan complacerlos en todo y donde estén.

    Son niños que dentro de la escuela no siguen normas y sin importar el grado escolar no logran trabajar con sus compañeros de clase”, detalla.

    La especialista en estudios de desarrollo infantil comenta que debido a la falta de reglas y de hábitos los niños también presentan trastornos alimenticios y del sueño.

    Salazar Gómora, señala que los hijos de padres malvavisco también corren el riesgo de ser rechazados por su comportamiento en su entorno de convivencia habitual.

    “Hay que poner atención: si de los tres a los ocho años el berrinche es su forma de comunicación, ya estamos hablando de un foco rojo”.

    Explica que si no se detiene este tipo de comportamiento, los hijos de padres malvavisco tendrán una adolescencia y una etapa adulta complicada.

    “Cuando un niño sin capacidad de frustración llega a la adolescencia, se vuelve más agresivo y pueden hasta agredir a los maestros.

     

    “Además, son jóvenes que no tienen buen rendimiento escolar constante y que son proclives a las adicciones”.

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