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  • Impunidad: el sello de la casa

    2017-04-02 18:53:58 | El Pionero

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    La Cámara de Diputados ha sido utilizada para todo, pero ahora se puede sumar una nueva función: hotel de paso todo incluido.


        

    Esta semana se registraron tres casos que muestran claramente el enorme camino que falta por recorrer entre lo que se promete o se espera de las autoridades y lo que realmente sucede todos los días. La impunidad sigue estando de moda y es el sello de la casa de la política nacional.

     

    PRIMER CASO. Enrique Ochoa, líder nacional del PRI, y Ricardo Anaya, del PAN, han hablado de combatir la impunidad y la corrupción, pero a la menor provocación muestran de qué están hechos. En la semana, el diputado suplemente tricolor Antonio Enrique Tarín acudió a la Cámara de Diputados a tomar protesta tras la muerte del titular de la curul, Carlos Hermosillo. El problema es que tenía una orden de aprehensión por ejecutarse. El exdirector de adquisiciones de Chihuahua durante el gobierno del ahora prófugo César Duarte fue por fuero, pero, afortunadamente, se quedó con un palmo de narices.

     

    Pero Tarín llegó y salió por la puerta grande gracias a que obtuvo la protección del tricolor y del blanquiazul. Utilizó el recinto como búnker mientras le llegaba su suspensión provisional para evitar su detención por el delito de peculado. Para lograrlo obtuvo la complicidad del PRI que hasta oficinas le prestó y de la presidenta de la Mesa Directiva, la panista Guadalupe Murguía, quien simplemente no permitió el ingreso de la Policía Ministerial para capturarlo. Ella argumentó que no había orden judicial que solicitara la acción, es decir la orden de aprehensión no fue suficiente para ella.

     

    La Cámara de Diputados ha sido utilizada para todo, pero ahora se puede sumar una nueva función: hotel de paso todo incluido, incluida la impunidad. Y no sólo para diputados, sino para familiares y amigos.

     

    SEGUNDO CASO. En Estados Unidos detuvieron al fiscal en funciones de Nayarit, Édgar Veytia. Lo acusan de tráfico a gran escala. Quien debería combatir al crimen organizado es realmente y de acuerdo a la justicia norteamericana, parte de él. Es decir utilizó los diversos cargos que tuvo en materia de seguridad para poder operar impunemente.

     

    A pesar de ello, el gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, defendió y sigue defendiendo a quien fuera su fiscal haciendo caso omiso de todos los indicios que alertaban sobre las actividades paralelas de su funcionario. El mandatario asegura que él no sabía nada en lo que estaba involucrado su amigo y colaborador. Esto puede explicar muchas cosas de lo que sucede en la entidad, el mandatario no tiene idea de nada.

     

    TERCER CASO. No podría fallar el caso que cimbró a la sociedad. El juez Anuar González otorgó un amparo a uno de los llamados Porkys, Diego Cruz, con argumentos que regresan la defensa de los derechos de las víctimas de delitos sexuales al siglo XVII. 

     

    De acuerdo con el juez, Cruz manoseó a su víctima pero “no tenía la intención de llegar a la cópula vaginal, anal ni oral”, además “no se encontraba demostrado fehacientemente el abuso sexual”, el manoseo no tuvo “ánimo de deleite carnal u obtener una satisfacción sexual”, No se comprobó eficazmente la lascivia en la conducta del quejoso y no se probó la completa indefensión de la joven violentada, a pesar de que eran 4 jóvenes contra 1. Para el juez todo se trató en un roce o frotamiento incidental.

     

    La presión social hizo que el Consejo de la Judicatura Federal suspendiera al juez y decidiera revisar con más atención. Sin embargo, con esta forma de juzgar, al rato y como señalaron las redes sociales, no se podrá culpar a ninguno de los dos Duarte porque no se podrá comprobar que aunque agarraron dinero no tenían verdaderas ganas de enriquecerse.

     

    Vianney Esquinca/La Inmaculada Percepción

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    ¿Cuál quieres escuchar primero?

    2018-07-15 11:07:43 | El Pionero

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    El miércoles 11 de julio, el virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo una reunión con quienes serán los legisladores federales en el próximo Congreso. Ahí les leyó la cartilla y les planteó la docena de reformas de ley que, respetuosamente a fuerzas, deberán discutir y en su caso aprobar. Esto se suma a las propuestas que había venido haciendo después de ganar la elección.


        

    Pero como suele pasar, todas las medidas que cambian el statu quo implican noticias buenas y malas. ¿Cuál quiere escuchar primero el amable lector?

     

    La buena: Dentro de su plan de austeridad, ningún funcionario de los tres Poderes de la Unión podrá ganar más de lo que percibe el Presidente de la República, esto es alrededor de 260 mil pesos mensuales. La mala: Es muy probable que los mejores cuadros del gobierno, al no ver ningún incentivo de trabajar de lunes a domingo, sin horarios específicos de entrada y de salida y con enormes responsabilidades, se vayan a la iniciativa privada donde, seguramente, ganarán muchos más. Los que se queden, o saben que tendrán un hueso o podrían buscar “complementos” de su sueldo en otros lados. La peor: Difícilmente, aceptarán bajarse el sueldo los jueces o ministros, por lo que se vendría una lluvia de amparos. El problema no debería haber sido el sueldo, sino la forma en que lo devengaban.

     

    La buena: Se reducirá la burocracia, eliminándose subsecretarías, direcciones, delegaciones en los estados y otros organismos. La mala: Se quedarán sin empleo cientos de personas.

     

    La buena: Habrá una descentralización de las dependencias del gobierno federal, lo que garantiza atención en distintas zonas del país. La mala: ¿Qué culpa tienen las familias de los funcionarios y trabajadores que van a tener que cambiarse? O las propias ciudades como Mérida, Chetumal, Ciudad del Carmen o León, por mencionar algunas, que verán trastocada su propia tranquilidad, ¿van a darle apoyo a todas las familias que se van a cambiar?, ¿de dónde saldrán los recursos? 

     

    La buena: Se va aumentar el salario mínimo. La mala: Sólo en la zona fronteriza del norte del país.

     

    La buena: Le quitará la pensión a los expresidentes. La mala: No se ha hablado de los pequeños ejércitos que cuidan no sólo a los expresidentes, sino también a toda su familia, ni tampoco en la reducción del personal de apoyo administrativo que también es pagado con dinero público.

     

    La buena: Se discutirán a conciencia los 10 decretos de reserva de agua que firmó el presidente Enrique Peña Nieto. La mala: López Obrador ya los calificó a priori como “privatización del agua”, aun cuando organizaciones sociales, académicos y expertos señalaron que no se privatizaba, sino al contrario, se protegía.

     

    La buena: Se establecerá el mecanismo de consulta para la revocación del mandato y se eliminarán trabas en los referéndum populares. La mala: ¿Se pondrá a referéndum los derechos ya ganados?, ¿se utilizará la democracia participativa sólo en casos que le convenga al gobierno?

     

    Hay otras medidas que son buenas sin ningún pero, como la eliminación del fuero para todos los funcionarios, incluyendo al Presidente de la República. Al fin se acabará la impunidad. Hay también otras malas que no tienen nada bueno, como es la modificación o revocación de leyes de la Reforma Educativa.

     

    Habrá quien diga que para resolver los grandes males del país, tiene que haber grandes sacrificios, pero habría que cuidar que los sacrificados no sean las personas que ni la deben ni la temen, y que sólo quieren hacer su trabajo en paz.

     

    Por Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

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