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  • ¿El derecho ajeno?

    2017-03-19 13:20:46 | El Pionero

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    El 21 de marzo se celebra el natalicio de Benito Juárez, suficiente razón para que se haya declarado un día de asueto en el país que, además, en esta ocasión, se trasladó al lunes 20 de marzo. Aunque a los políticos mexicanos les encanta hablar de la historia de Juárez e incluir frases célebres del considerado héroe nacional en sus discursos, la verdad es que hay muy poco de su legado que se lleve a la práctica.


        

    Tan sólo las frases del Presidente de origen indígena no tienen nada que ver con la realidad actual. Su más famosa expresión: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” y que hoy podría traducirse como “Entre los individuos, como entre los partidos, el respeto al derecho ajeno es la paz”, está muy alejada del espíritu juarista. Por ejemplo, es la forma en que Pablo Escudero, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Senadores e integrante del PVEM, intervino ante el funcionamiento interno del PRD en la elección de su coordinador parlamentario en la Cámara baja.

     

    Miguel Ángel Mancera también quisiera que se aplicara lo que a su juicio es el respeto a la autonomía de la Ciudad de México. De acuerdo con el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, no es que hayan escrito mal la Constitución de la ciudad, tampoco que hayan invadido esferas de otros poderes. Él considera que fue una falta de respeto al derecho ajeno por parte de todos aquellos que pusieron controversias constitucionales contra la Carta Magna local.

     

    La frase: “En la política la línea recta es la más corta” dejaría de ser actual porque, al contrario, todo lo que se politiza se vuelve insoportablemente largo y tendencioso. En épocas de elecciones por ejemplo, hay un aumento de demandas de todo tipo por parte de los candidatos. Se acusan de asociación con el crimen organizado, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito. Se politiza el sistema judicial. Sin embargo, una vez que pasan las elecciones, todo vuelve a la normalidad y nadie se vuelve a acordar de las denuncias. La política nunca es la línea más larga como en nuestros días.

     

    Sin embargo, la frase que menos aplican los gobernantes mexicanos es la célebre: “Los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala”, aquí parece que funciona todo al contrario. Javier Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés y César Duarte son algunos de los exgobernadores o perseguidos o investigados o encarcelados que se pasaron esta frase por el arco de triunfo.

     

    Ni siquiera se pide que vivan en la medianía, con que vivieran de lo que su sueldo les da sería suficiente.

     

    El problema es que los políticos mexicanos lo que sí aplican es otra frase que también se atribuye a Juárez: “A mis amigos: justicia y gracia; a mis enemigos: justicia a secas”.

     

    ¡FELICIDADES, EXCÉLSIOR!

     

    El periodismo en México no se podría entender sin la presencia de El Periódico de la Vida Nacional, por eso los 100 años de Excélsior cobran especial relevancia. El periódico ha pasado muchas etapas, de altas y bajas, de éxitos y sin sabores. Por eso muchas felicidades a Olegario Vázquez Raña, Olegario Vázquez Aldir, Ernesto Rivera, Pascal Beltrán del Río y a todos y a todas los que le devolvieron la dignidad y el orgullo al periódico en 2006. ¡Enhorabuena!

     

    Vianney Esquinca/La Inmaculada Percepción

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    Demonios sucesorios

    2017-06-20 17:33:20 | El Pionero

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    Las elecciones del pasado 4 de junio fueron el banderazo de la sucesión presidencial.Todavía no se secaba la tinta en las actas de escrutinio cuando, en diferentes partidos, se desataron las ambiciones.


        

    La única fuerza política exenta de escaramuzas para designar a su candidato presidencial es Morena. Ahí no hay debate interno y, por lo tanto, no habrá sorpresa. Quien aparecerá en su respectivo cuadro en las boletas será Andrés Manuel López Obrador.

     

    En cambio, en los otros tres partidos grandes –PAN, PRI y PRD, por orden de registro–, los demonios andan sueltos.

     

    El que los ha conocido por más tiempo es Acción Nacional. Hace ya dos años que comenzó la conflagración interna, de la que son principales protagonistas Margarita Zavala y Ricardo Anaya.

     

    Pero, desde entonces, otros cuatro aspirantes a la nominación se han anotado en la lista. Los cito por orden de aparición: Rafael Moreno Valle, Ernesto Ruffo, Juan Carlos Romero Hicks y Luis Ernesto Derbez. Y es probable que se sume un séptimo jugador: Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato.

     

    En el PRD caminó en solitario durante mucho tiempo el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera.

     

    Sin embargo, éste ya tiene compañía: los gobernadores Graco Ramírez y Silvano Aureoles. Este último llevó a cabo una gira en medios, la semana pasada, para dar a conocer sus intenciones.

     

    Y no ha faltado quien mencione como potencial aspirante al telegénico excandidato a la gubernatura del Estado de México, Juan Zepeda.

     

    En el PRI, la cosa estaba aparentemente tranquila hasta el pasado fin de semana.

     

    Por supuesto, ha habido, casi desde inicio de sexenio, toda clase de versiones en los medios sobre quién podría ser el candidato presidencial de ese partido en 2018.

     

    Muy temprano aparecieron como punteros del juego sucesorio los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray. Seguramente usted recordará aquella foto que acompañaba el reportaje de la revista estadunidense Time, de febrero de 2014, en la que aparecía el presidente Enrique Peña Nieto flanqueado por ambos.

     

    Luego, por distintas razones y en diferentes coyunturas, se han ido agregando otros nombres a la lista de los tapados del PRI: Aurelio Nuño, José Antonio Meade, Claudia Ruiz Massieu, José Calzada Rovirosa, José Narro, Enrique de la Madrid y Eruviel Ávila.

     

    Lo que se dio a conocer este fin de semana fue la integración de un grupo de políticos priistas que reclama –muy al estilo de lo que sucedió hace 30 años con la aparición de la Corriente Democrática– la apertura del proceso para elegir al candidato.

     

    Como lo contó ayer en estas páginas mi compañera Leticia Robles de la Rosa, el grupo de 89 liderazgos del tricolor, y que es conocido por el nombre de Alianza Generacional, tuvo una reunión el viernes pasado, en la que se habló de lograr la democracia interna y empujar la elección de un candidato presidencial con el consenso de las bases.

     

    De acuerdo con el borrador de sus documentos internos, publicados ayer por Excélsior, el grupo se propone impulsar la reflexión, la autocrítica y la propuesta dentro del PRI, y condena la corrupción de “quienes han llegado al gobierno para servirse y no para servir a la gente que los eligió”.

     

    El mismo texto agrega: “Es pertinente recordar que sólo la capacidad de inclusión mayoritaria de un sistema puede garantizar su sobrevivencia, y que el grado de exclusión mayoritaria que padezca es igual a su decadencia”.

     

    En el grupo destaca la participación de la exgobernadora de Yucatán y exsecretaria general del partido, Ivonne Ortega, pero no sería raro que los 89 firmantes sean la infantería de un colectivo del que también forman parte distintos generales, quienes se mantienen aún en la retaguardia esperando las reacciones a esta primera cargada.

     

    Digo que no sería raro porque la última vez que la base priista aceptó sin chistar el dedazo presidencial en la selección del candidato del partido fue en el lejano 1982, cuando José López Portillo escogió, por sí y ante sí, a Miguel de la Madrid como sucesor.

     

    Y aquel era un tiempo en el que ser designado candidato era equivalente a llegar a Los Pinos. De 1988 a la fecha, cuando ha habido Presidente de la República surgido del PRI, se ha generado turbulencia a la hora de nombrar al candidato.

     

    Hasta dónde llegue este grupo de inconformes está aún por verse. Pero quien pensaba que Enrique Peña Nieto podría tomar la decisión de quién será el candidato tricolor, sin barullo de por medio, por lo visto estaba equivocado.

     

    Pascal Beltrán del Río/Excelsior

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