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  • Siete definiciones militares

    2017-03-15 21:45:50 | El Pionero

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    El general Cienfuegos destacó, también, que independientemente de esa realidad, soldados y marinos seguirán cumpliendo con su responsabilidad.


        

    No sé si el término correcto sea predicar en el desierto, pero algo así parecen estar haciendo las autoridades militares ante la cerrazón del Congreso (y de quienes se lo permiten) para legislar sobre seguridad interior. Es verdad que hay senadores como Roberto Gil Zuarth que tienen claridad sobre el tema y lo han expuesto públicamente, pero la enorme mayoría ha ignorado una y otra vez la demanda militar de legislar sobre ese capítulo o quiere utilizarlo como moneda de cambio.

     

    Lunes y martes pasados pude tener una larga entrevista con el general

    Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, en el programa Todo personal (Adn40 a las 21 horas). Hablamos de muchas cosas, pero me quedo con siete definiciones suyas. La primera es que en los últimos 11 años, las autoridades civiles no han creado las fuerzas policiales necesarias para garantizar la seguridad interior y cada vez más se recurre al expediente de pedir tropas que no sólo deben ocuparse de esas labores, sino también de las de seguridad pública en los estados en donde intervienen.

     

    Destacó que se debe entender que preservar la seguridad interior, una responsabilidad militar que está establecida desde la Constitución del 17 (en realidad desde el siglo anterior, desde la Constitución de Cádiz) es diferente a la seguridad pública. La seguridad interior implica defender desde espacios territoriales hasta institucionales y hay amplias zonas del país donde la delincuencia ha desplazado a las fuerzas de seguridad locales y a las instituciones.

     

    Y hace 11 años que persiste esa demanda. Y una y otra vez las autoridades civiles la han negado. Eso tiene relación con otro punto clave: la responsabilidad de otorgar los instrumentos para que se garantice que la seguridad interior no proviene de los militares, sino de las propias autoridades civiles, ellas son las que legalmente deben garantizarla y, por ende, construir esos instrumentos para

    que el Ejército y la Marina puedan intervenir.

     

    Un tercer punto: por todo lo anterior, es un acto de irresponsabilidad política querer “canjear” la ley de seguridad interior por la del modelo policial o por la designación de un fiscal anticorrupción o por los próximos consejeros del Instituto Nacional Electoral o lo que se les ocurra. La seguridad interior es una exigencia social que no tiene límites sexenales: no es “canjeable”. Incluso no lo son, sostuvo el general Cienfuegos, la ley de seguridad interior y la de formación o modelo policial. Es a partir de la seguridad interior que se establecen responsabilidades y obligaciones institucionales para

    que los estados creen sus fuerzas policiales.

     

    Un cuarto punto: las reformas instrumentadas en otros ámbitos, como la de justicia penal, necesitan la de seguridad interior para terminar de amalgamarse y ser funcionales. Un ejemplo: según la Reforma Judicial un militar no puede consignar a un delincuente, debe hacerlo un policía, pero los militares están reemplazando a policías que no son capaces de contener a la delincuencia o están cooptados por ella. Entonces cuando se detiene a alguien, incluso en flagrancia, hay que buscar un policía que lo presente. Si no aparece o lo hace alguien de la tropa se considera que se faltó al debido proceso y, entonces, ese delincuente puede quedar en libertad y además se puede procesar a ese militar por haber violado los “derechos humanos” del detenido, aunque sea un capo de la droga o un secuestrador. Por eso se necesita la ley.

     

    Quinto punto: se ha dicho que no es una demanda social que los militares participen en tareas de seguridad y que, por lo tanto, no es necesaria la ley. El general Cienfuegos decía que no recordaba un solo caso significativo donde las autoridades estatales y mucho menos la población, pidieran que el Ejército se fuera de sus localidades. Por el contrario, la demanda es que se queden y amplíen su radio de acción.

     

    El general Cienfuegos destacó, también, un sexto punto. Independientemente de esa realidad, soldados y marinos seguirán cumpliendo con su responsabilidad. Nunca ha dicho que se retirarán de las áreas asignadas por el Ejecutivo si no se aprueba esa u otra ley. Lo que sucede es que se les están otorgando responsabilidades sin los instrumentos adecuados para sacarlas adelante, con un costo operativo, legal e incluso de vidas alto.

     

    Un último punto no es menor. El propio Ejército está ya al límite de sus capacidades operativas. Hoy tiene 52 mil hombres y mujeres desplegados sobre el territorio cubriendo tareas de seguridad. Son casi la cuarta parte de sus elementos y deben ser rotados, alimentados, equipados y dirigidos, con un porcentaje presupuestal que es uno de los más bajos, con mucho, de todo el continente.

     

    Si el Ejército que es una suerte de última frontera en estos temas está al límite y no se hace nada para apoyarlo, ¿qué sucederá, nos preguntamos nosotros, cuando ese límite se rompa? ¿O, quizás, ésa es la intención política?

     

    Jorge Fernández Menéndez/Razones

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    Estupidovich

    2018-01-21 11:08:39 | El Pionero

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    Parece que los precandidatos y sus equipos están empeñados tanto en fomentar el humor mexicano y llevarlo a su máxima expresión como en sorprender al ciudadano de a pie con cosas que nunca pensó que vería.


        

    Las mal llamadas precampañas de los aspirantes presidenciales siguen dando de que hablar por sus ocurrencias. Parece que los precandidatos y sus equipos están empeñados tanto en fomentar el humor mexicano y llevarlo a su máxima expresión como en sorprender al ciudadano de a pie con cosas que nunca pensó que vería.

     

    ¿Un panista vestido de perredista y un partido en campaña pidiéndole a los medios no preguntar? Pues sí, en 2018 esto y más sucede en lo que es apenas el comienzo. Lo que antes parecía un sueño guajiro, Ricardo Anaya, el abanderado de Por México al Frente, lo hizo realidad. Un miembro de la derecha disfrazado de izquierda. Perredistas aplaudiendo rabiosamente a un panista vestido de amarillo, ahora es posible. 

     

    Y qué decir de Dante Delgado, líder del partido Movimiento Ciudadano, que queriendo “ayudar” a su abanderado, le dijo a los medios que no habría más entrevistas banqueteras para que no preguntaran ocurrencias. La nota, por supuesto, la dio esa “ocurrencia” del exgobernador de Veracruz. Seguramente, en el momento en que estaba hablando, Anaya pensó “¿por qué en lugar de Dante no está Yuawi dando esta conferencia conmigo?”.

     

    Eso no es todo, ahora resulta que el nuevo peligro de México no es la terminación unilateral del Tratado de Libre Comercio, la corrupción de los gobernadores o funcionarios, tampoco la inseguridad, el crimen organizado o el narcotráfico.

     

    Esas amenazas ya son cosa del pasado. Ahora, el mayor riesgo es el diabólico, perverso y malintencionado ¡gobierno ruso!, ese que hizo que ganara Donald Trump, ahora está en México. El extraño enemigo del que hablaba el Himno Nacional ha osado profanar con su planta su suelo y lo ha hecho de la mano del morenista Andrés Manuel López Obrador.

     

    A juicio de sus detractores, el tabasqueño un día es chavista; otro, putinista, y uno más, amigo cuasi-hermano de Trump. Los lunes tiene el código postal en Venezuela y los miércoles y viernes recibe instrucciones desde el mismísimo Kremlin.

     

    Morena ahora ya se llama Morenanovich, su candidato Andrea Manuelovich Vladimir López y por supuesto están impulsando una especie de política chavista y la perestroika. Seguramente, en los distintos partidos políticos están pensando que si ya funcionó una vez que López Obrador era un peligro para México ¿por qué no va a funcionar que se trate de crear la idea que El Peje realmente es un esturión?

     

    Por el momento, López Obradorovich ha tomado con sentido del humor las ocurrencias, ahora habrá que ver qué tan lejos quieren llevar esta teoría los estupidovich y si realmente le va a pegar, o de plano sale contraproducente y la gente piensa que es mejor tener a un Putin que a un Peña.

     

    Pero al menos ha quedado claro cuál es el nivel de debate que se verá en los siguientes meses. Así que no hay que dudar que se diga que Anaya es realmente es un extraterrestre y tiene superpoderes como hablar idiomas o tocar instrumento y José Antonio Meade es Carlos Salinas de Gortari disfrazado.

     

    Ahora, los precandidatos presidenciales no han sido los único que han estado involucrados en escándalos. Las palmas se las han llevado los aspirantes a candidatos independientes que quisieron sorprender a las autoridades electorales haciendo trampa en la recolección de firmas. Seguramente van a alegar ignorancia, van a decir que “fue sin querer queriendo” o que simplemente confiaron en su equipo y éste no actuó de mala fe. Lo que es un hecho es que la cultura de la transa se da en todos los niveles y parecería que se está aprovechando de la mínima oportunidad para demostrar de que están hechos.

     

     Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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