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  • Belleza inesperada

    2017-03-07 11:24:32 | Willy Gallegos Espinosa

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    Sé que es una noticia que no esperabas. Palabras que no querías oír, pero lo que nos marca sucede de golpe, no avisa y cambia todo. Admito que lloré de la risa cuando me enteré, no obstante, en camino a El Paso, entre bromas y carcajadas, noté que tu humor no era el de antes, y se me ocurrió escribirte esto para tratar de levantarte el ánimo


        

    ¿Te felicité? No me acuerdo, sin embargo, aprovecho para decirte que estoy orgulloso de ser tu amigo. Al momento de dar una plática o alguna asesoría acerca de círculos íntimos, siempre te uso como ejemplo. Le digo a la gente que confío tanto en ti, que sé que te puedo llamar y decirte, güey, ando perdido, no sé dónde estoy, y aseguro que me dirías enciende tu ubicación en el celular. Pasan cinco minutos y me marcas para avisarme que ya me localizaste, que en tanto tiempo llegas. A los compinches los cuento con los dedos de una de las palmas de mi mano, y tú eres uno de ellos. Y ahora que lo pienso, me sobran algunos. Un amigo es aquél que conoce todo de ti y sigue estando a tu lado. Esa frase es de tu ídolo Kurt Kobain. Perfecta para la ocasión.

    Sé que te preocupa  el tipo de persona en que te vas a convertir. No tengas miedo. En casa tienes dos grandes modelos que puedes imitar y pedir consejo. A nosotros, tus cuates, no nos preguntes de esas ondas. No hemos estado en esa situación. Solo podríamos desorientarte. ¿Ya te felicité? 

    Probablemente estés pensando que todo será diferente. Que nada volverá a ser lo mismo. Y tendrás razón. Será mejor. Va a ser tu motivación, tu motor. Lo vas a presumir en tu sonrisa, en las redes, en tus platicas.

    Me dijiste que tus sueños e ilusiones se habían ido. No es así. Ahora viajarán juntos. Tus esperanzas estarán depositadas y en su momento logrará todo aquello que tú un día no pudiste, y serás más feliz que nunca.

    Lo que piensas que es el fin, es apenas el comienzo de la aventura más extraordinaria que hayas imaginado. Solo pídele a Dios que sea mejor que tú, que te supere en todo. No recuerdo si ya te felicité. ¿No te ha caído el 20? Has creado vida.  En unos meses tendrás en tus brazos esa belleza inesperada, que le dará un nuevo sentido a tu existencia, y en ese momento, sólo te vas a preguntar cómo pudiste vivir sin ese amor a primera vista que ahora vive en tu hogar y en tu corazón. 

    willygaez@hotmail.com 

     

     

     

     

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    Evidente: al Tri de Osorio lo dirige el fantasma del 7-0

    2017-03-29 09:15:57 | El Pionero

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    Me faltó valor. Fui un auténtico #PechoFrío. Pensé en llamar a mi Editor e implorarle que recicláramos el Blog de hace unos días: El Tri a la imagen y semejanza de Osorio.


        

    No me atreví. Seguro me iba a mirar como El Padrino y yo me sentaría en silencio a tratar de ordenar palabras y conceptos sobre una victoria desordenada de un equipo desordenado.

    Y pensé en Arquímedes: "Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo". Sí, dadme un punto neurálgico del México 1-0 T&T, y moveré el teclado.

    ¿Decir que ganó, que es líder, que está a seis puntos del Mundial, que sigue invicto? Hasta el menos espabilado y más aburrido de los aficionados al Tri lo sabe.

    ¿Hablar de Diego Reyes como el autor del gol, cuando sus restantes minutos fueron en realidad una lamentable exhibición como algún presidente latinoamericano enclaustrado en una biblioteca?

    ¿O hablar de la imposibilidad de entender que a la Panamá que hizo ver mal a México en la segunda ronda, le tundiera esta versión cromañón -futbolísticamente hablando- de T&T?

    ¿O descargar de los archivos las voces de Cruyff, Guardiola, Rinus Michel, de que las formas de jugar son la mejor retribución al aficionado, aunque entendiendo que en México sólo hay dos clubes que lo ofrecen: Chivas y a veces Pachuca, y que eso ha enquistado de conformismo las papilas gustativas de las otras aficiones?

    ¿O tratar de descifrar los estrafalarios inventos de Juan Carlos Osorio, inventando posiciones para jugadores probados o inventando jugadores para posiciones probadas, como si el acto artísticamente marrullero fuera desconcertar o despistar más a sus propios jugadores que a los adversarios?

    ¿O evocar las explicaciones del mismo Osorio, en el sentido de que las rotaciones pretenden "tener contenta a la familia (equipo)", permitiendo a todos jugar, para que todos se sientan parte del compromiso?

    ¿O empatizar y entender a los aficionados que sostienen en alto la bandera de la victoria, por más horrorosa, aburrida, sosa, y poco orgullosa que sea, tal vez, porque ya en dos procesos eliminatorios pasados tragaron amargo y ácido por el riesgo de no ir al Mundial?

    ¿O insistir en el descaro del cuerpo arbitral jamaiquino que roba un gol legítimo a T&T y que además perdona tarjetas y marca faltas al revés, sin saber si es una decisión desde los escritorios maquiavélicos de Justino Compeán y Sunil Gulati por salvar al Tri o por tratar de sofocar las últimas cenizas de Jack Warner?

    Trinidad y Tobago llega a despertar incluso sospechas. ¿Dónde quedó la sangre casi barbárica con la que jugaba cada partido, especialmente contra México, para hoy, más allá del gol anulado, dieron una exhibición de futbol bobalicón y asustadizo?

    Y de repente, en el momento de las explicaciones, de las declaraciones, aparecen argumentos como que "mi equipo me gustó" y "los jugadores hicieron todo lo que planeamos", entre otra larga hilera de lugares comunes.

    Entiendo el miedo. Entiendo el pánico. Entiendo la herida abierta. Entiendo que el 7-0 sigue siendo el principal táctico de la selección mexicana. La fobia hacia la eventualidad de otro siniestro igual, ha tomado la batuta del Tri.

    En términos campiranos, se dice que "el que con leche se quema hasta al requesón le sopla". Hoy, tras los juegos ante Panamá, Costa Rica y T&T, queda claro que en la banca del Tri le soplan hasta a la nieve de yogurt...

    Octavio Paz escribió que "el mexicano teme más a la victoria que a la derrota". De vivir, y de interesarle, un poquito al menos, esa exacerbada pasión nacional por el futbol, diría que el mexicano (y su técnico colombiano) le teme más a otro convulsivo y compulsivo 7-0 que a la victoria.

    Al final, que ese aficionado mexicano, ese festivo de hoy, con todos sus conformismos y temores, que celebre como se le pegue la gana, que viva su carnaval concakafquiano del Hexagonal, pero, que al menos por un segundo, se atreva a decir si ve o no a esta selección mexicana capaz de llegar a ese quinto partido... y más allá.

    Lo sostengo pues: es evidente que al Tri de Osorio lo dirige el fantasma del 7-0.

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