×
  • LOCAL
  • ESTATAL
  • EL GRILLERO
  • EL PAÍS
  • DEPORTES
  • LA OPINIÓN
  • TRIBUNA
  • INSÓLITO
  • ESPECTÁCULOS
  • POLÍTICA
  • MUNDO
  • CLASIFICADO
  • CONTACTO


  • Que Elba Esther no tiene sed de venganza...

    2017-02-18 19:11:37 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    “Esa otrora todopoderosa mujer que hizo del exceso (en los lujos, en la negociación, en el poder) su más infalible aliado, esa mujer que controlaba a uno de los sindicatos más numerosos y temibles del país, esa mujer que tuvo comiendo de su mano a, por lo menos, cuatro presidentes, que fue la más grande prestidigitadora política y la mayor propagandista de su propia leyenda quedó, hace tres años, reducida a una tristísima imagen de delincuente común en la rejilla de prácticas.


        

    De los encuentros tumultuarios, de ser la permanente invitada a todos los presídiums, de ser la aduana y filtro, gran dadora de poder y privilegios, Elba Esther, de la noche a la mañana se quedó completamente sola.

    Porque así de cabrón es el poder: un espejismo de mil colores, mil abrazos, mil personas. Se acaba y casi todo aquello termina en el más temido de todos los parajes: el de la soledad…”, escribí esto hace casi un año.

    Era marzo de 2016, nos enterábamos que Mónica Arriola, la hija de Elba Esther Gordillo y entonces, también senadora, perdía la vida en una batalla contra el cáncer. En esos días, supimos que a la maestra se le dio oportunidad de despedirse de su hija, obtuvo un permiso para asistir a sus servicios funerarios.

    Pensamos que, si otro hubiera sido el momento de este lamentable hecho, Gordillo habría estado rodeada de una atención propia de un personaje al que muchos se rinden, o le rinden pleitesía, de ese que nace del miedo o la ambición. Pero no fue así, incluso, la ley comenzó a ensañarse con ella, nada más por el hecho de ser Elba Esther Gordillo.

    Aquel personaje adicto al poder y a todo lo que viene con él: atención, lujo y excesos, no era más que una ciudadana que ahora debía enfrentarse a un sistema sin aliados, por el contrario, a uno que estaba dispuesto a sacrificarla. La petición que hizo su defensa para que se le concediera la prisión domiciliaria, se convirtió en largo suplicio lleno de insensateces.

    Perdón, por muy atinado que sea nuestro juicio sobre el tipo de personaje que representa Gordillo, la ley sí le concede ese derecho, el de ir a casa, a su edad, y desde ahí seguir su proceso. Ni las diez enfermedades anotadas y validadas en su expediente médico habían podido asegurarle que tendría acceso a esa posibilidad. Insensatez jurídica.

    Tuvieron que pasar dos años de la solicitud, la muerte de su hija y una batalla por un amparo para que esto se hiciera realidad. O al menos, para que se la abriera una nueva oportunidad. Ayer, finalmente se anunció la resolución del amparo, Maquiaelba recibe un beneficio, aunque éste sí por estar escrito en la ley.

    En los próximos días tendrá que definirse si la prisión domiciliaria es un hecho, dice su defensa que no pasará de dos semanas. Entonces, sabremos cuándo es que saldrá de prisión para seguir su proceso desde su casa. También falta por saber a cuál de sus varias propiedades se irá a encerrar. Y es que, en estos cuatro años, esas pocas imágenes suyas que han salido a la luz pública representan una irónica metáfora: hace unas semanas supimos que sus varias casas y departamentos en California están en venta o renta.

    Gordillo se quedó sin ese tan importante músculo del que siempre presumió: el dinero. Que Elba Esther gane la prisión domiciliaria es un acto de misericordia que la ley ya contempla, para ella o cualquier otro indiciado. Tiene más de 70 años y un estado de salud deteriorado.

    La maestra es hoy ese personaje que nunca quiso ser: uno tan vulnerable como cualquier ciudadano de a pie. Ya no cuenta con aquellos amigos que le temían. “Ella está contenta, no sale con sed de venganza, sale con sed de vida…”, me dijo ayer por la noche Marco Antonio del Toro, abogado de Elba Esther Gordillo, en entrevista para Imagen Radio. Yuriria Sierra/Nudo Gordiano

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    Lecciones aprendidas

    2017-05-28 19:37:45 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    En las elecciones cualquier pretexto es bueno para sacar trapitos al sol o hacerla de emoción, levantar demandas hasta porque voló una mosca, para no darles seguimiento una vez terminado el proceso electoral.


        

    Los procesos electorales siempre dejan lecciones que a veces sirven para reiterar lo que es de todos conocido, pero en otras dejan nuevos aprendizajes.

     

    Por ejemplo, gracias a la elección del Estado de México, quedó demostrado que el PT siempre será el PT. Este partido finalmente decidió ir solo a unas elecciones. El Partido del Trabajo, que siempre ha vivido como rémora a la sombra de las alianzas con otros institutos políticos para sobrevivir, que casi perdió su registro nacional, pero que por un tecnicismo sigue vivo, se animó a medirse sin coaliciones. Esa era noticia, pero como no puede negar la cruz de su parroquia y al no levantar nada, ni siquiera una ceja en la entidad mexiquense, su candidato, Óscar González, declinó su aspiración al gobierno del Estado de México a favor de la abanderada de Morena, Delfina Gómez.

     

    Hablando de Morena, también quedo demostrado que la figura de Andrés Manuel López Obrador pesa más que cualquier candidato o candidata. Es él quien gana las elecciones, no el/la abanderad@ de Morena. Lo único que le falta al tabasqueño es aplicar su propia recomendación de irse Despacitooo pues no puede estar perdiendo la cordura cada vez que no le dan el avión. El pleito radiofónico que tuvo con el periodista José Cárdenas en Radio Fórmula deja entrever que todavía tiene que aprender a respirar profundo e irse Despacitooo si es que quiere ganar las elecciones de 2018. 

     

    Algo que se ha refrendado en estos procesos electorales es que todas son elecciones de Estado. Los candidatos de oposición acusan al gobierno que está en el poder de intervenir en los comicios. Con razón o no, el argumento de que ahora sí, en serio, es una “elección de Estado” es tan recurrido y trillado que pasa a segundo plano.

     

    En las elecciones siempre habrá “campaña de contraste” y “guerra sucia”, que es exactamente lo mismo dependiendo de quién lo está diciendo, si el afectado o el promotor. Si es el candidato quien la promueve, entonces es una forma de que el electorado tenga elementos para conocer lo que está sucediendo con los opositores, pero si es la víctima quien la sufre, entonces es una guerra asquerosa, sin propuesta que sólo tiene el objetivo de confundir al votante.

     

    Una lección adicional es que la honestidad es un bien escaso. El caso de la veracruzana Eva Cadena deja en claro que en todos los partidos hay ovejas negras, incluso rebaños, por lo que se convierte en una utopía que algún partido político pueda abanderar la honestidad, si no quiere manchar su plumaje.

     

    Algo que deben haber aprendido a estas alturas todos los candidatos, no sólo de estos comicios, sino de los anteriores y los que vienen, es que todos saben lo que hicieron el verano pasado. Tarde o temprano sus acciones, ciertas o no, los alcanzarán y serán los fantasmas que los atormentarán durante todos los meses que duren las elecciones.

     

    En las elecciones cualquier pretexto es bueno para sacar trapitos al sol o hacerla de emoción, levantar demandas hasta porque voló una mosca para no darles seguimiento una vez terminado el proceso electoral. La judicialización de las elecciones es un deporte nacional de los partidos que nada más gasta recursos y burocratiza el sistema legal.

     

    Además, el día de la jornada final siempre habrá no uno, no dos, sino por lo menos tres ganadores. Todos salen a declarar su victoria y cuando finalmente los resultados los hacen volver a la realidad, regatean hasta donde pueden el triunfo de los otros contendientes.

     

    El problema de estas lecciones aprendidas es que nadie aprende y se repiten elección tras elección sin prácticamente ninguna variación.

     

    Vianney Esquinca/La Inmaculada Percepción

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn