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  • Josefina está decidida, el PAN no

    2017-02-05 22:53:46 | El Pionero

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    No es verdad que Josefina Vázquez Mota está indecisa sobre la candidatura para el Estado de México. La excandidata presidencial está puesta y decidida a asumir esa responsabilidad desde semanas atrás. Los que no están ni decididos ni preparados son los panistas que por conflictos internos en los que la dirigencia partidaria no ha logrado poner orden, están impidiendo la designación de Josefina y perdiendo tiempo precioso en términos de campaña, mientras Alfredo del Mazo ya está trabajando con los priistas y Delfina Gómez, con López Obrador por delante, en Morena.


        

    Josefina no puede ser aún candidata porque un grupo minoritario y desde la época de Montiel relacionado con el PRI estatal, que encabeza Ulises Ramírez y que ya perdió meses atrás la dirigencia panista en el estado, ha impugnado ante el Tribunal Electoral el método de elección de candidato decidido por el PAN para el Estado de México: el de designación directa, precisamente, porque el padrón estatal, manejado en el pasado por el grupo de Ramírez está pleno de inconsistencias, no es en absoluto confiable. Quieren que haya una elección interna que termine desgastando al propio partido como ocurrió en la presidencial del 2012. Hay que recordar que en todos los estados en los que ha ganado el PAN en los últimos años hubo designación directa de candidatos. Eso es lo que se quiere evitar en el Estado de México. Manejados desde el propio gobierno estatal ya utilizaron a la corriente perredista ADN que encabeza Héctor Bautista para romper la alianza PAN-PRD (dejando en una situación muy precaria, además, al propio PRD en el estado) y, al mismo tiempo, utilizan a Ulises Ramírez y su gente para bloquear la candidatura de Josefina por el PAN, porque en las encuestas tiene un mínimo de diez puntos de ventaja sobre Alfredo del Mazo. La maniobra es evidente. El viernes en la reunión de la Comisión Permanente del PAN se votaron los métodos de selección de candidatos en los estados en los que habrá elecciones este año. En Coahuila, a pesar de la durísima disputa interna, se alcanzó la unidad y se votó en forma unánime, aprobando la candidatura por designación. Lo mismo sucedió en Nayarit. Cuando se puso a votación el Estado de México, hubo de los 32 integrantes tres abstenciones que frustraron el proceso: dos diputadas que responden a Ramírez y el presidente del Comité Ejecutivo de Puebla. Precisamente, es Rafael Moreno Valle, el único en el PAN con influencia con Ulises Ramírez, el que puede romper este bloqueo absurdo. Todas las demás figuras de primer nivel del Partido Acción Nacional apoyan la candidatura de Josefina, desde Ricardo Anaya hasta Felipe Calderón, pasando por Margarita Zavala y los otros diez gobernadores del partido. No es un tema menor. La actual impugnación del método de selección se resolverá en el tribunal alrededor del 15 de febrero. El grupo de Ramírez ya ha anunciado que volverá a impugnar la decisión si le es desfavorable, para llevar el tema hasta el 3 de marzo, la fecha límite para poder registrar candidato a gobernador. Algunos dirán por qué no registrarse y de todas formas hacer proselitismo mientras el tema se resuelve en tribunales. El problema es que la ley lo prohíbe. Se puede registrar quien quiera para buscar esa posición, como ya lo hizo, por ejemplo, José Luis Durán Reveles (que estaría perdido ante Del Mazo y Delfina), pero no puede hacer ningún tipo de proselitismo. Eso es lo que está frenando Ulises Ramírez: es un boicot contra la candidatura panista para favorecer la candidatura priista. Ya Bautista (ADN del Partido de la Revolución Democrática) y Ramírez tuvieron un primer logro: acabar con la alianza PAN-PRD. Ahora, Ramírez quiere acabar con la candidatura de Josefina, que es un peligro, también para Bautista, porque como ocurrió en Chihuahua en torno a la candidatura de Javier Corral, donde también la alianza fue bloqueada por sectores internos del PRD con intereses cercanos al PRI, lo que se dio fue un movimiento de liderazgos perredistas e independientes que crearon una alianza de facto que en buena medida permitió explicar lo holgado del triunfo de Javier. Si se da la candidatura de Josefina algo similar sucedería en el Estado de México. Y hoy, la llave para destrabar ese boicot interno la tiene Moreno Valle por su ascendencia sobre Ulises Ramírez… salvo que la del gobernador Eruviel Ávila sea aún mayor que la del poblano sobre el cuestionado diputado federal. Por cierto, llamó la atención que en la reunión de la comisión permanente del viernes en el PAN, el expresidente Felipe Calderón (tanto él como Margarita Zavala apoyan a Josefina y la designación directa en el Estado de México) demandara copia de todos los documentos del proceso de impugnación. Y es que si este proceso de impugnación prospera y evita la candidatura de Josefina, el día de mañana se puede utilizar para cualquier otra candidatura, por ejemplo la presidencial. Es demasiado lo que el PAN tiene en juego en el Estado de México. Es el PAN el que tiene que tomar una decisión. Josefina está decidida desde hace semanas. Jorge Fernández Menéndez/Razones

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    Evidente: al Tri de Osorio lo dirige el fantasma del 7-0

    2017-03-29 09:15:57 | El Pionero

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    Me faltó valor. Fui un auténtico #PechoFrío. Pensé en llamar a mi Editor e implorarle que recicláramos el Blog de hace unos días: El Tri a la imagen y semejanza de Osorio.


        

    No me atreví. Seguro me iba a mirar como El Padrino y yo me sentaría en silencio a tratar de ordenar palabras y conceptos sobre una victoria desordenada de un equipo desordenado.

    Y pensé en Arquímedes: "Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo". Sí, dadme un punto neurálgico del México 1-0 T&T, y moveré el teclado.

    ¿Decir que ganó, que es líder, que está a seis puntos del Mundial, que sigue invicto? Hasta el menos espabilado y más aburrido de los aficionados al Tri lo sabe.

    ¿Hablar de Diego Reyes como el autor del gol, cuando sus restantes minutos fueron en realidad una lamentable exhibición como algún presidente latinoamericano enclaustrado en una biblioteca?

    ¿O hablar de la imposibilidad de entender que a la Panamá que hizo ver mal a México en la segunda ronda, le tundiera esta versión cromañón -futbolísticamente hablando- de T&T?

    ¿O descargar de los archivos las voces de Cruyff, Guardiola, Rinus Michel, de que las formas de jugar son la mejor retribución al aficionado, aunque entendiendo que en México sólo hay dos clubes que lo ofrecen: Chivas y a veces Pachuca, y que eso ha enquistado de conformismo las papilas gustativas de las otras aficiones?

    ¿O tratar de descifrar los estrafalarios inventos de Juan Carlos Osorio, inventando posiciones para jugadores probados o inventando jugadores para posiciones probadas, como si el acto artísticamente marrullero fuera desconcertar o despistar más a sus propios jugadores que a los adversarios?

    ¿O evocar las explicaciones del mismo Osorio, en el sentido de que las rotaciones pretenden "tener contenta a la familia (equipo)", permitiendo a todos jugar, para que todos se sientan parte del compromiso?

    ¿O empatizar y entender a los aficionados que sostienen en alto la bandera de la victoria, por más horrorosa, aburrida, sosa, y poco orgullosa que sea, tal vez, porque ya en dos procesos eliminatorios pasados tragaron amargo y ácido por el riesgo de no ir al Mundial?

    ¿O insistir en el descaro del cuerpo arbitral jamaiquino que roba un gol legítimo a T&T y que además perdona tarjetas y marca faltas al revés, sin saber si es una decisión desde los escritorios maquiavélicos de Justino Compeán y Sunil Gulati por salvar al Tri o por tratar de sofocar las últimas cenizas de Jack Warner?

    Trinidad y Tobago llega a despertar incluso sospechas. ¿Dónde quedó la sangre casi barbárica con la que jugaba cada partido, especialmente contra México, para hoy, más allá del gol anulado, dieron una exhibición de futbol bobalicón y asustadizo?

    Y de repente, en el momento de las explicaciones, de las declaraciones, aparecen argumentos como que "mi equipo me gustó" y "los jugadores hicieron todo lo que planeamos", entre otra larga hilera de lugares comunes.

    Entiendo el miedo. Entiendo el pánico. Entiendo la herida abierta. Entiendo que el 7-0 sigue siendo el principal táctico de la selección mexicana. La fobia hacia la eventualidad de otro siniestro igual, ha tomado la batuta del Tri.

    En términos campiranos, se dice que "el que con leche se quema hasta al requesón le sopla". Hoy, tras los juegos ante Panamá, Costa Rica y T&T, queda claro que en la banca del Tri le soplan hasta a la nieve de yogurt...

    Octavio Paz escribió que "el mexicano teme más a la victoria que a la derrota". De vivir, y de interesarle, un poquito al menos, esa exacerbada pasión nacional por el futbol, diría que el mexicano (y su técnico colombiano) le teme más a otro convulsivo y compulsivo 7-0 que a la victoria.

    Al final, que ese aficionado mexicano, ese festivo de hoy, con todos sus conformismos y temores, que celebre como se le pegue la gana, que viva su carnaval concakafquiano del Hexagonal, pero, que al menos por un segundo, se atreva a decir si ve o no a esta selección mexicana capaz de llegar a ese quinto partido... y más allá.

    Lo sostengo pues: es evidente que al Tri de Osorio lo dirige el fantasma del 7-0.

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