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  • #LaMarcha

    2017-01-24 08:51:13 | El Pionero

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    En importancia histórica, la del sábado fue una marcha a la altura de aquella que Martin Luther King lideró hace 50 años y que conocemos como la Marcha por la Libertad. La Women’s March del fin de semana congregó a una gran cantidad de personas, hombres y mujeres, de todas las edades que salieron a las calles no sólo de EU, sino de más de 70 países. Fue un hecho histórico.


        

    Millones de personas —sí, millones— que se manifestaron en contra de las políticas conservadoras que han llegado bajo el brazo de Donald Trump. Fue un movimiento que inició por mujeres de muchas nacionalidades y estatus migratorio residente en EU, pero que terminó siendo una marcha por la defensa de las minorías y hasta de aquellos que no son minorías y que habrán votado por el republicano. Fue una movilización inédita, porque a pesar de las personalidades que tomaron la palabra en Washington, como Madonna, Scarlett Johansson, Michael Moore, Ashley Judd etc., no hubo un solo liderazgo que concentrara sobre sí la convocatoria. Fue la marcha de las mujeres y los hombres liberales y progresistas que salieron a recordarle a Donald Trump que tendrá que gobernar para tod@s. Acaso un discurso mejor que el otro, teniendo siempre como temas centrales la libertad, la democracia y el respeto a la diversidad. La marcha fue encabezada por la causa. Y fue, por primera vez, absolutamente global. “Lo importante era que nuestros deseos no son sólo para las mujeres, sino para todo aquel que se identificase en que podemos sobrevivir estos cuatro años (...) Perdimos las elecciones, sí, pero nos van a tener que escuchar, los vamos a sacar de la oficina del Congreso, del Senado...”, me dijo ayer Paola Mendoza, directora artística de la Women’s March en EU, y quien acudió en su calidad de ciudadana inmigrante, originaria de Colombia, haciendo énfasis en la ruta de acción democrática. La del sábado fue una marcha que no tuvo sesgo violento, fue una movilización donde la causa caminó de la mano con la organización. Todo se centró, como lo dijo Paola, en hacer un llamado para hacer escuchar a las minorías. Y ésa es la clave, la diferencia entre los colectivos, porque el verdadero choque de las civilizaciones se está dando entre los ciudadanos liberales y progresistas y los retrógradas conservadores que vuelven a la barbarie. Porque el no respeto a los derechos del otro, es una forma de violencia. En las negociaciones que vienen, nuestro país debe centrar sus esfuerzos en la defensa de su soberanía y su gente. Ya se anunció que Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo van a EU esta semana, ya se dijo que Peña Nieto se reunirá con Donald Trump el próximo 31 de enero. Ya vimos ayer que el republicano firmó la salida de EU del TPP, no me cabe duda de que la negociación del TLCAN con México y Canadá se tornará complicada, y ni hablar sobre el asunto del muro. Los ejes para esta negociación, que fueron presentados ayer por Peña Nieto y Luis Videgaray, no podían no estar pensados de esa manera: para explotar todo lo posible las herramientas que el sistema les permite, bajo la consigna del diálogo y el acuerdo. Esta discusión deberá ser entre las tres partes, aunque a los mexicanos se nos debe asegurar que serán respetados los derechos de los millones de ciudadanos que podrían verse afectados. Lo que hasta ahorita ha concretado Trump han sido decisiones unilaterales que poco abonan a las relaciones con los países que, como en el caso del TPP, se verán afectados. México ahí tiene que ser firme, pues la confrontación por ahora nada aportaría a un de por sí ya tenso panorama... Y, sin embargo, debemos pensar cómo pensaron l@s múltiples organizadores de la Women´s March: entender dónde, cómo y cuál es la manera más contundente y efectista de hacer sentir nuestra relevancia como país y como socio, para que Trump no pueda, simplemente, salirse con la suya. Yuriria Sierra/NudoGordiano

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    Los que se le fueron a Trump

    2017-07-22 08:50:01 | El Pionero

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    Pocas cosas son tan sintomáticas de la debilidad institucional, como la salida de tanto personaje en poco tiempo. Todas resultado de diferencias con Donald Trump.


        

    “Ni siquiera cayó tan bajo como para usar armas químicas...”, se referían a Bashar al Assad. La declaración le dio la vuelta al mundo en segundos. Nadie lo podía creer, ¿quién había sido capaz de soltar semejante declaración? El responsable fue el entonces vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer. Y ésta será acaso la más célebre de sus apariciones frente a la prensa, y no es que hayan sido pocas las veces que Spicer protagonizara momentos polémicos en estos escasos seis meses en que se desempeñó como vocero del Presidente de Estados Unidos. Y es que ayer renunció y no es que no haya intentado proteger la imagen de Donald Trump, de hecho, sus declaraciones frente a reporteros a veces quedaban por encima de las que hacía el mismo Presidente.

     

    Spicer es el segundo integrante del equipo cercano de Trump, nombrado por él, en renunciar. Ya antes, Michael Flynn lo había hecho. El general retirado dejó su cargo como asesor en Seguridad Nacional, después de que comenzara a tomar forma el asunto de la intervención rusa en la campaña que llevó a Trump a la Presidencia. Tenía apenas tres semanas en el cargo.

     

    Sin embargo, ellos no han sido los únicos en abandonar sus puestos dentro del gobierno de Estados Unidos. Unos días después del inicio de la “Era Trump”, cuatro diplomáticos del Departamento de Estado renunciaron como consecuencia del nombramiento de Rex Tillerson como secretario de Estado. No había pasado  una semana de la ceremonia de investidura, esa que Spicer defendió diciendo que había sido una de las más concurridas de la historia. Se trató del subsecretario de Estado de EU, Patrick Kennedy, que ya tenía nueve años en el cargo; además de la secretaria adjunta de Estado para asuntos consulares, Michele Bond; la secretaria adjunta para administración, Joyce Anne Barr, y el director de misiones extranjeras, Gentry O. Smith.

     

    James Comey es la salida más comentada, y la que puede costarle más Donald Trump. Y es que, sabemos, su dimisión como director del FBI fue orden expresa del republicano, luego de que el primero se rehusara a detener la investigación sobre la injerencia rusa en la elección. Ese mismo tema que orilló  a Flynn a abandonar su cargo a menos de un mes de iniciado el mandato del republicano.

     

    Pocas cosas son tan sintomáticas de la debilidad institucional, como la salida de tanto personaje en tan poco tiempo. Y es que todas ellas han sido resultado de diferencias con Donald Trump. A escasos seis meses del inicio de su gobierno, renuncias y dimisiones se han dado y han alimentado más esa imagen poco sostenible de un Presidente que, incluso, está en riesgo de un impeachment.

     

    Y como si faltaran más elementos para concretar esta falta de institucionalidad del gobierno de Estados Unidos, Donald Trump le dijo a The New York Times hace unos días que se arrepentía de uno de los nombramientos que hizo en su equipo en enero pasado: “Sessions nunca tendría que haber declinado —encabezar la investigación sobre los nexos con Rusia— y si iba a recusarse, me lo tendría que haber dicho antes de que asumiera el puesto y habría elegido a alguien más...”, dijo Trump sobre Jeff Sessions, el fiscal general de Estados Unidos. Sessions respondió que él seguiría trabajando para el país.

     

    A todo esto, podemos añadir también, que en estos seis meses de gobierno, que parecen años, Trump ha dicho más de 800 mentiras, según lo documentó The Washington Post: 836 declaraciones falsas o engañosas: “La declaración más repetida de Trump, pronunciada 44 veces con variaciones, ha sido la afirmación de que la Ley de Cuidado de Salud Asequible está muriendo y está ‘esencialmente muerta’. Pero la Oficina de Presupuesto del Congreso ha dicho que se espera que los precios se mantengan estables con el Obamacare en el futuro previsible...”. Y es que este tema fue una de sus más importantes promesas de campaña, que no ha logrado cumplir. Tanto caos en tan poco tiempo no es buena señal, pero tampoco es que esto nos tome por sorpresa.

     

    Yuriria Sierra/Nudo gordiano

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